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Ayudar a Haití

Ayudar a Haití

Nuestros vecinos atraviesan por un momento crítico de inestabilidad. A fin de mantener la paz y bienestar en toda la isla, los dominicanos debemos tenderles la mano. Con el aumento en la entrada y salida de haitianos, durante las navidades y las festividades de La Altagracia, reaparece el tema de la invasión y desgraciadamente, los discursos y expresiones xenófobas se acrecentarán con las elecciones.

Debido al alto porcentaje de empleos informales, el contrabando en sus fronteras y la corrupción, el gobierno de Haití recoge muy pocos capitales para emprender programas de desarrollo. El país subsiste gracias a las remesas de la diáspora, y a la ayuda de países y organismos internacionales. La grave situación interna suscita la emigración, y dominicana es uno de los destinos elegidos.

Según ENI/12 eran 850 mil, la cantidad de haitianos y descendientes. Aumentar el número de soldados y levantar muros en la frontera, no son medidas suficientes para detener la inmigración. Estas operaciones deberán acompañarse de programas y proyectos de desarrollo (tal como propuso el Instituto Duartiano) y así evitar que los dominicanos abandonen estas empobrecidas provincias.

La balanza comercial entre los dos países es exageradamente desproporcionada; los haitianos nos compran mucho y nosotros muy poco. Peor aún, mucha mercancía atraviesa la frontera sin pagarles ningún impuesto. Algunos de los empresarios dominicanos, lejos de contribuir al desarrollo, crean dependencia y fagocitan la producción de alimentos y bienes en Haití.

El ron Barbancourt y la cerveza Prestige, son dos excelentes productos, con un amplio potencial de mercado. Sin embargo, no se comercian aquí; por el contrario, en los anaqueles encuentras rones de Centroamérica, pero a nosotros, nos impiden disfrutar del “mejor ron del mundo” al que despectivamente lo clasifican como clerén.

Ofertar conjuntamente Haití y Dominicana como destinos turísticos, representa ampliar nuestra oferta de contenidos. Por experiencia sé, que muchos viajeros se entusiasman al conocer el bagaje cultural de los haitianos y los contrastes gastronómicas.

El Nacional

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