Como antes que conferirle trascendencia, se la resta e incluso se presta a conjeturas, las autoridades tendrán que bajarle algo a la campaña sobre el saludable plan de alfabetización que han contemplado. Los gastos en que se incurre con viajes al exterior para juramentar comisiones de trabajo, como acaba de ocurrir en Nueva York, son innecesarios.
Puede darse por descontado que la abultada legación diplomática y consular en la ciudad norteamericana desconoce por completo el número de dominicanos analfabetos que residen en la ciudad. Pero, para impresionar, se ha caído en bultos mediáticos.
Es lo que parece la juramentación de la abultada comisión de trabajo en la referida ciudad. Por los discursos la ceremonia pareció más política que propiamente académica. Mejor sería entonces que el director de Programas Especiales de la Presidencia, Pedro Luis Castellanos, ahorre energías y recursos concentrándose en la comunidad de iletrados de República Dominicana.
