Tras la amarga experiencia que ha tenido Puerto Rico con el impacto de su deuda, un economista de la vecina isla ha advertido a República Dominicana que ponga sus barbas en remojo.
Después de recomendar que se adopten los controles necesarios para alejarse de una crisis como la de su país, Alejandro Silfa aludió a un caso que por aquí suele diluirse en la misma forma en que salta sobre el tapete: las exenciones fiscales. Lo que dijo está réquete sabido, pero no por ello pierde trascendencia. Señaló que todas las “exenciones y créditos contributivos deben estar justificados”, además de efectuarse evaluaciones de los costos y beneficios que los subsidios dejan al país.
Aunque parece elemental lo importante no es que se sepa, sino que se cumpla. República Dominicana otorga miles de millones de pesos en exenciones a las empresas de zonas francas, turismo y otros sectores, pero la verdad es que no se sabe si los beneficios compensan el sacrificio.

