Benoît NOEL
afp
BELO HORIZONTE, Brasil. AFP. Bélgica marcó la diferencia gracias a su banquillo el martes frente a Argelia (2-1), cuando el seleccionador Marc Wilmots dio entrada a Marouane Fellaini, Dries Mertens y Divock Origi, que resultaron ser puro veneno para la defensa argelina en Belo Horizonte.
Los Diablos Rojos no lograban encontrar la llave para abrir la lata argelina, hasta que los tres suplentes marcaron la diferencia, tal como esperaba su seleccionador.
Antes del partido, “en la pizarra del vestuario había escrito ‘el banquillo marcará la diferencia’ y fue lo que ocurrió”, se jactó el entrenador belga.
“Desde que me encargué del equipo (hace dos años), he sustituido el ‘yo’ por el ‘nosotros’. Son 23 jugadores los que nos permitirán obtener resultados”, había afirmado la víspera del partido.
Wilmots no dejó el martes de elogiar una táctica que le permitió desgastar a los argelinos durante una hora para que sus suplentes remataran la faena, aunque también debía tener en mente que su equipo no estuvo lejos de la derrota después que Feghouli abriera el marcador.
“No me arrepiento de haber preferido a Dembélé, Lukaku y Chadli. Esta táctica consistente en desgastar a los argelinos con jugadores capaces de conservar el balón fue buena”, respondió el técnico. “Después es verdad que he decidido meter potencia con Fellaini”.
Y el jugador del Manchester United, al que se había visto frustrado y muy nervioso en el banquillo durante el primer tiempo, no tardó en mostrar su valía al igualar con un cabezazo magistral.

