El caso de los acusados de integrar una red internacional que se dedicaba al tráfico de personas tiene sus bemoles. En primer lugar permanecieron alrededor de un mes encerrados sin conocerles medidas de coerción, lo que se traduce en un abuso de poder. Y en segundo se indica como a uno de los cabecillas, un sargento, Pedro Ventura Rodríguez, quien además de ser considerado íntegro y honesto, tampoco tiene la jerarquía para encabezar una operación de la magnitud que dicen las autoridades.
El caso, en el que se involucra a otros militares y empleados de la Dirección de Migración, ha debido, al parecer, ser investigado más a fondo para evitar atropellos.
Familiares de Ventura Rodríguez sostienen que éste fue implicado en la supuesta red por un coronel que era empleado de la Dirección de Migración, que pasó a trabajar en la embajada de Estados Unidos. Al menos en el caso del sargento no se ha probado que estuviera implicado en ninguna red relacionada con el tráfico de migrantes.
