Opinión

Bomba de tiempo

Bomba de tiempo

El pánico reinó entre el presidente Leonel Fernández, Félix Bautista y otros funcionarios gubernamentales, cuando Hipólito Mejía anunció que no habría “borrón y cuenta nueva” y que serían judicialmente procesados todos aquellos que han sustraído fondos públicos.

          En ese momento el doctor Leonel Fernández decidió apoyar a su esposa a la vicepresidencia  y habló de gastar 40 mil millones de pesos para invertir la preferencia electoral. En el marco de ese plan se observa una propaganda oficialista avasallante y la publicación de encuestas manipuladas, cuyo propósito es ofertar la percepción de un “supuesto empate técnico” con Hipólito y Luis.

          (Concomitantemente, el gobierno ha auspiciado reuniones con altos oficiales militares, los cuales han expresado rechazo a un eventual triunfo de la oposición. Esas reuniones motivaron otra de decenas de generales, la mayoría en retiro, pero con influencia interna, en respaldo a Mejía).

          Los gobiernistas piensan que después que la gente crea en el empate técnico cualquier resultado a su favor sería creíble. Y los alegatos de fraude del PRD se inscribirían en el famoso “derecho al pataleo”. Así de simple.

          Es ahí cuando empieza el macabro plan, donde el juez Miguel Ángel Aquino, de formación cristiana, prefirió renunciar antes que participar en fraude, pese a que el PRD nunca fue “santo de su devoción”. El ingeniero Franklin Frías sí aceptó el reto y se convierte en hombre de confianza de Roberto Rosario.

          En Roberto Rosario el gobierno tiene a la persona ideal. La problemática de la JCE no es solo motivo de preocupación de Finjus y Participación Ciudadana, el empresariado también está avisado  y se expresaría, situación que no les importa a los gobiernistas, al tener tanto o más dinero que los ricos históricos de República Dominicana.

          El temor a justicia lleva al gobierno al juego sucio, pero ya Hipólito dijo que a él no le hacen “coca”. Si los más diversos sectores de la vida nacional, incluyendo a la Iglesia Católica, no intervienen para que el gobierno deponga su actitud, el escenario político nacional se convierte en una bomba de tiempo.

El Nacional

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