Opinión

Bosch: ¿y ahora qué?

Bosch: ¿y ahora qué?

Como todas la dominicanidad al primer Juan Bosch que conocí fue el político, ya que don Juan fue el fundador de los dos partidos políticos mas importantes del país: el PRD y el PLD y fue el único presidente que se tomó en serio trabajar para el bienestar de todos los domicanan@s, en una verdadera democracia donde siempre (ver su discurso inaugural) había que mantener los ojos abiertos y el corazón libre de odio.

Su obra mayor, De Cristóbal Colon a Fidel Castro, libro de texto que estudiábamos en la Universidad, fue para mí la primera gran lección histórica, sociológica y política sobre la región latinoamericana, y en particular el Caribe.

El segundo Bosch fue el escritor innovador de la narrativa, maestro de García Márquez, que revoluciono el género. Su cuento La Mujer retrata de manera visionaria la violencia doméstica contra la mujer y la internalización de esa violencia por la víctima. Paulo Freire no había escrito aun su Pedagogía del oprimido, donde afirmaba que no hay opresión posible si el oprimido no internaliza al opresor, cuando ya don Juan lo había demostrado en su cuento, el cual consideré tan contemporáneo que lo adapté al teatro como La Carretera bajo la dirección de Germana Quintana y la brillante actuación de Lidia Ariza.

Luis Pie, historia de un bracero haitiano al que una multitud lincha por el incendio de un cañaveral que provoca un capataz, asombra por el conocimiento que tiene don Juan del vudú, que es lo que explica que Luis Pie marche sonriente hacia su muerte, como un Cristo en su Via crucis, convencido de que se reunirá con su Señor. No hay manera de leer este cuento y quedarse indiferente frente al sufrimiento de los condenados de la tierra, los que no le importan a nadie en Haití y aquí son inagotables reservas laboral para agroindustriales y constructores, los malos dominicanos de que habló Duarte.

Empero, es La Navidad según Encarnación Mendoza, el cuento donde don Juan evidencia su maestría, pues nadie puede imaginar que el reo que ronda su casa en Nochebuena, será condenado a muerte por su niño, el mismo que lo añora y suena.
A 18 años de su muerte, ¿por qué no escribo sobre don Juan como líder del PLD? Porque recuerden que en los 90 renunció al Partido, proclamando que el problema no está en las siglas sino en la fibra ético moral de la política tradicional dominicana.

Este viernes, Día de Oya, o todos los Difuntos encendamos velas rosadas para que don Juan, junto con Eugenio María Hostos, se levante de su tumba, y venga a poner orden en esta su gran casa, que es el país.

El Nacional

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