Todo sobre el viento solar: es un flujo permanente que sale del sol en todas direcciones, aunque se le llama viento no es un viento como tal, sino plasma salido del fondo del sol, desplazándose por el espacio en todas direcciones. Todos los planetas son presa de este viento permanente, que se manifiesta claramente con las auroras boreales y australes, o sea, en los polos norte y sur de la Tierra. Las auroras se forman al chocar el viento solar con el campo magnético de la Tierra, el resultado de ese choque se traduce en un hermoso show en vivo para los seres humanos que viven cerca de los polos.
De hecho, las auroras son el espectáculo natural más grande del mundo, porque parece una excitante y misteriosa función de magia, fantasmas, espíritus chocarreros, ángeles y demonios, hadas madrinas y fuegos artificiales, todo a la vez, pero a nivel planetario, impregnando los sentidos humanos de un sobrecogimiento, literalmente, fuera de este mundo. A diferencia del arco iris que es hermoso pero de escasa duración, muy fino y discreto, las auroras pueden durar horas, siempre cambiando de aspecto frente a nuestros ojos y ocupando todo la bóveda celeste.
Los atardeceres y los amaneceres son un derroche de colores escarlatas, viva expresión del imperio del sol como fuente primigenia de todo lo creado. La luna llena es una estampa reverberante y evocadora, que nos deja conmovidos al verla tan cercana, tan viva, tan obesa y cremosa. Sin embargo, las auroras son superiores porque cambian de aspecto y de color delante de nuestros ojos, desatando en quien las contempla profundos sentimientos de estremecimiento y hasta de fragilidad, porque sugieren gigantescos rostros hechizantes y rasgos fantasmales que cubren todo el manto de la noche.
Los 3 mejores lugares del mundo para disfrutar de este show son: la ciudad de Utzjoki, en Finlandia, en Brooks Range en Alaska y en las estepas rusas de Siberia. Lo que ahí se ve parece la mano de Todopoderoso pintando en el lienzo de la noche fantásticas figuras surrealistas de vivos colores.
El viento solar es tan poderoso que alcanza hasta el lejano Plutón. De hecho, si pudiera ser visto en la distancia, el sistema solar se vería envuelto en una burbuja colosal. Esa burbuja plasmática es el viento solar. Todo lo que queda fuera de su burbuja ha quedado libre del poder del sol. Se le llama heliopausa a este punto, esto es, la frontera del sistema solar, donde los dominios del sol han terminado, o sea, un añito-luz: ese es todo su modesto mínimo imperio. Fuera de esa frontera el sol es un don nadie, por más astro rey que nosotros le digamos.

