Opinión

Breve que te quiero breve

Breve que te quiero breve

Lo más grande entre lo grande: se trata de una superestructura, jamás imaginada, de 200 millones de años-luz de ancho, en un atiborrado arsenal de galaxias y nubes de gas. Cientos de galaxias,  regimientos de soles insólitamente apelotonados. Este mega objeto es tan grande que nuestro sistema solar se perdería dentro de él. Sólo una burbuja de gas tiene casi el tamaño de nuestra galaxia, esto es, casi 80 mil años-luz de largo. Para algunos expertos, estas nubes inmensas son el equivalente a capullos gigantes dentro de los cuales se estarían gestando, no estrellas, sino galaxias, algo así como placentas colosales palpitando a 900 millones de años-luz de distancia de la Tierra.

Su nombre es tan raro como el objeto mismo: Lymas Alfa, cósmicamente catalogada como una mancha. Fue descubierta por un equipo de japoneses hace  poco tiempo. Lo más sorprendente es que es muy vieja, ya que se formaría sólo 2 mil millones de años después del Big Bang, la explosión que según la Astronomía, dio origen al universo. La norma  es que las galaxias están separadas por una media de 30 mil años-luz. Pero en este extraño conjunto, las galaxias están separadas por distancias 4 veces menores a las habituales en el resto del cosmos.

Este hallazgo permite a los astrónomos comprender el universo a gran escala. Póngase a pensar, la mente  apenas puede imaginar las dimensiones de nuestro sistema solar, que es menos que un punto de polen. Desde nuestra perspectiva, el sistema solar resulta  conquista imposible. Es tan grande en función de nuestra tecnología, que para nuestra modesta escala, el sistema solar es literalmente infinito. Tal vez dentro de 100 años podamos rebasar sus límites, representados por la nube de Oort, un denso anillo de asteroides que son la última frontera del Sol, a más de un año-luz de distancia de la Tierra. Más allá de esta barrera, el Sol es un verdadero Don Nadie, porque no influye en ningún objeto sideral importante de las cercanías.

Por eso los científicos buscan entender al universo a gran escala. Observarlo así, conceptualizado desde una óptica total, para descubrir cómo se comporta y cómo realmente es. Al hacerlo, quizás veríamos un universo distinto a como lo imaginamos, probablemente curvado en infinitas curvas sobre sí mismo, dadas las formidables fuerzas gravitacionales implicadas.

Una ayuda  para este objetivo es Lymas Alfa, porque habría la sospecha que una cosa tan grande como ésta puede ser tan sólo un ladrillo más de una superestructura aún mayor, que no estamos en capacidad de comprender. Algo tan monstruosamente grande, que aunque está allí, no lo vemos ni lo entendemos. Es como estar tan próximos a un árbol que las rugosidades que observamos no las asociemos al tronco, cuando en realidad se trata del tronco mismo.

El Nacional

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