Opinión

Breve que te quiero breve

Breve que te quiero breve

El rayo sincronizador del 2012: ¿Todo lo que sucede en el mundo tiene que ver con la profecía maya de ese año? A la luz de los recientes cambios planetarios más de un escritor esotérico ha interpretado los desastres naturales como el anticipo de esa fecha terminal, la  “coordenada” del fin del mundo.

¿Acaso esa fatídica coordenada  ocasiona la cadena de desajustes que  padece el planeta? ¿Son nuestros gases de “efecto invernadero” los causantes?  ¿Estamos en medio de algo muy grande? Antes, hablé de las profecías mayas y volveré sobre el tema, para que usted saque conclusiones, edificado en objetividad y hechos veraces.

Se publica en Internet un mapa pavoroso del mundo, producto catastrófico de los eventos del 2012, porque las estructuras del planeta colapsarán al nuestro mundo ser alcanzado por el rayo sincronizador. Los mayas sostienen que desde el centro de la galaxia (Hunab Ku), cada 5.125 años, surge un rayo sincronizador que golpea a nuestro Sol y a todos los planetas, con una poderosa emanación de energía, al completarse la rotación  del sistema solar en la galaxia.

Los mayas hacían una división de dicha elipse en dos, con una fracción cada una de 12.812 años, llamando a la fracción más cercana al centro de la galaxia, Día, y a la parte más alejada de Hunab Ku; Noche, tal cual se divide en día y noche en la Tierra. A su vez, dicha elipse era punto de partida en cinco períodos de 5.125 años: los cuales eran: Mañana, Mediodía, Tarde, Atardecer y Noche. En su recorrido,  nuestro sistema solar cambiará de hemisferio en la galaxia, un tránsito que acarreará cambios inimaginables. Según los mayas,  en el 2012 estaremos ingresando en la mañana galáctica, marcada por el rayo sincronizador, el alba de los nuevos tiempos, desatados por Hunab Ku,  rayo inédito que la civilización nunca experimentó. Sería su primera y única vez.

La fecha clave de este proceso inicia en el 2012, «Tiempo del No-Tiempo». Pero  dicha época oscila entre el 2012 y el 2017, de modo que hay  margen  para que la especulación siga forjando ideas de todo talante, desde las que nos inspirarán para  superarnos, hasta las que profetizan que seremos reducidos a escombros. Continuará.

El Nacional

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