Más de Hitler: violento, alcohólico y mujeriego, era su padre Alois. Propinador de golpizas a sus hijos y a su esposa y de quien se dice terminó sus días en un manicomio. Un día, Alois golpeó a Adolfo por sorprenderlo dibujando un animal e interpretar esto como una burla hacia él.
Su madre, Klara Pölz, tercer matrimonio de Alois, muere a los 47 años. Tuvo 6 hijos, de los cuales sólo 2 llegarían a la mayoría de edad: Adolfo y Paula. Hitler fue pésimo estudiante y jamás culminó la secundaria. Plagió cuadros buscando sobresalir.
En dos ocasiones intentó ingresar a la Academia de Bellas Artes de Austria, siendo rechazado y tildado de mediocre. 28 años después, en el poder y tras someter a Austria, Hitler ordena el asesinato del director de la Academia, entre otros profesores.
Sin estudios, sin solvencia y sin trabajo, el destino de Hitler era la miseria. Fue durante años un vagabundo andrajoso, barbudo y sucio, durmiendo en la calle o en refugios públicos. Era la terrible época de la Alemania sometida y humillada por los países que la derrotaron en la Primera Guerra Mundial. Años de pesadilla social, donde el pueblo germano pagó un alto precio, alimentando de amarguras y resentimientos feroces el espíritu del joven Adolfo.
A los 20 años solía robar para comer, pero también a menudo aplicaba cierta saña a las víctimas de sus fechorías. Los pocos trabajos que lograba conseguir de barrendero, obrero en alguna fábrica o en los trenes, eran breves. Lo despedían por su ineptitud para las tareas físicas.
Su mudanza a Munich no cambia su mendicidad, que durará hasta 1914. Él mismo cuenta en su autobiografía Mi lucha, que muchas veces se fue a la cama con mucha hambre y odio en el estómago. Durante años fue rechazado en el Ejército por su físico despreciable, el mismo término que aplicó al referirse a los judíos que despreció hasta la extinción.

