La computadora llamada Herodoto proyectó una Segunda Guerra Mundial bajo la idea hipotética de que Hitler nunca hubiese existido, por lo que la guerra hubiera sido no contra Alemania, sino Comunismo contra Capitalismo, que duraría 3 veces más que los casi 7 años que duró el gran conflicto.
La Guerra fría comenzaría en 1930 y las hostilidades en 1950. La creación de la bomba atómica daría la victoria al capitalismo, detonando varias poderosas ojivas contra las dos potencias de izquierda. Concluida la guerra, surge un terrorismo mundial con poder nuclear, desatando muchos ataques masivos, hasta que sus líderes son capturados y sus organizaciones desmanteladas.
Para entonces, la humanidad se ha reducido en un 25%, mientras que la calidad del medio ambiente ha caído a niveles muy peligrosos a causa de la radiación nuclear, afectando los recursos hídricos con grandes sequías globales, lo que desata la cruenta Primera Guerra del Agua. Una cofradía de países toma la Antártida, la última gran reserva del líquido vital sin contaminar, esclavizando a grandes grupos humanos, con enérgicos recortes como el baño personal una vez al mes, y la eliminación del agua del tanque del inodoro, en su lugar, un arenal en el patio se vuelve la solución para los desechos humanos.
La computadora Herodoto diseñó un Hitler triunfante que somete a la humanidad, hasta que es derrocado por los ataques nucleares de la resistencia mundial. Un escenario más consistió en una invasión extraterrestre, donde la civilización es vencida y liberada 500 años después por otra raza de aliens. Todo lo descrito aquí es un cuento, titulado: Herodoto, la computadora ocurrente, una joya de la tecnología que se la pasa inventando toda suerte de modelos de civilización, hasta que otra computadora le inserta un virus para robarle su divertido programa probabilístico, en el típico quítate tú para ponerme yo. Después de todo, hechas por el hombre, de tal palo tal astilla.
