Usted sin saberlo habla muchos idiomas: altura, albóndiga, algodón, badén, barrio, momia, rehén, toronja, chisme, badén, alacena, alfombra, alcoba, arroba, pasando por chivo y farmacia, son palabras que heredamos del idioma árabe, de modo que cuando usted se ajusta unas albóndigas o un chivo, y todos sus derivados, chivato, chibirica, archivo y demás, está usando palabras genuinamente castellanas, dominicanas y árabes, todo a la vez. Imagínese hoy en día escribir una dirección electrónica sin usar arroba (@), es imposible, en una voz que luce muy moderna pese a ser muy antigua, con 3 mil años de antigüedad.
Sin saberlo también habla muy bien inglés: Aerobicos, bistec, confort, láser, radar, ok, suerte, chance, chequear, más todas las palabras tecnológicas y todo el lenguaje virtual, desde delite, clic, chip, pin, digital, pendrive, hasta el DVD, el CD, el chateo y un largo etcétera, son palabras que nuestro idioma dócilmente adoptó del inglés, llamadas justamente anglicismos, en un listado que sólo tenderá a crecer conforme avanza la tecnología, no en vano todos los científicos que ganan premios Nóbel son de Estados Unidos o de alguna potencia europea.
Igualmente usted es muy bueno hablando alemán, ¿Lo sabía? Acordeón, alto, aspirina, biología, brindis, cuarzo, pistola, proletariado, feudo, capo y muchísimas más. De modo que sin ellas ¿cómo usted nombraría las actividades criminales del jefe del narcotráfico, cómo tomarse una pastilla para el dolor de cabeza o cómo tocar un perico ripao sin tener un acordeón?.
por: Juan Carlos García

