El rodaje de Bulesque (o Noches de Encanto, por su titulo para Latinoamérica) implicó para Cristina Aguilera, la popular cantante pop, un reto al que respondió con una acción afirmativa y plena, mostrando mucho más que el rostro hermoso, la cabellera rubia y los artilugios tecnológicos de que es capaz la industria para fabricar ídolos de consumo masivo.
La Cristina Aguilera que se presenta en esta película, es otra y, para completar las buena nueva, se trata de la expresión de su capacidad y talento artístico. Algún recodo de buena suerte o alguna maniobra destinada a redimensionarla habrá operado para que la gran industria del cine produjera, por via del presidente de Screen Gems, Clint Culpepper, quien logró obtener este guiíon, presible, nada imaginativo, pero efectivo para los fines perseguidos, al cual logró sumar la estelaridad de una figura establecida y divísima como Cher, ganadora del Oscar.
El resultado es una cinta que si bien no sorprende, encanta con el despliegue coreográfico de este viejo teatro el Burlesque Lounge, resquicio escénico que alberga un espectáculo inspirado en los musicales de revista de la gran época que sucedió a la depresión nortemericana.
La trama
Ali (Christina Aguilera) es una chica llegada de una comarca rural, de la cual escapa tras las luces de la ciudad y en búsqueda de oportunidades. La primera que se le ofrece es la de mesera en el Burlesque, donde queda impactada por el espectáculo. Allí se promete subir y conquistar el escenario. Vendrán entonces todas los recursos argumentales con que Hollywood ha alimentado su propio imaginario: las amigas que irá convitiendo en cómplices, la archienemiga que en principio le resultará la primerísima figura del espectáculo Tess (Cher), dueña del club y artista principal, el aliado que encontrará en el bantender y , como ya se debe suponer, el empresario que le hace la oferta de su vida a la recien llegada al escenario.
Un espectáculo musical de danza color y sonido que sirve de mucho para destaponar los oídos y las mentes de los aumentos de la gasolina, el incumplido 4%, el aumento de pasajes y la ola, aparentemente indetenible, del sicariato . Gracia. Sonido. Bailes y vestuario, todo en un solo trabajo para disfrutarlo. Se les recomienda..

