La mitología griega nos relata el castigo a que fue sometido Sísifo que consistió en empujar cuesta arriba por una montaña una enorme piedra que antes de llegar a la cima, volvía a rodar hacia abajo, repitiéndose una y otra vez el frustrante y absurdo proceso.
Y es que parece que la República Dominicana tiene un castigo similar al de Sísifo con relación a Haití , pues es un secreto a voces que desde hace años se está produciendo una oleada de haitianos que penetra al territorio nacional –y aumentando- sin que haya asomo, no de que sea detenida de manera radical, sino de que se reduzca sustancialmente a pesar de las “medidas” de las autoridades de Migración y el Gobierno.
Lo más difícil para el haitiano es cruzar la frontera y con 2 ó 3 mil pesos lo logra y ya en territorio dominicano no se le persigue, se le aplica la política humanitaria e instala en cualquier acera o calle una cocina o puesto de frutas dificultando así el paso peatonal; si es una mujer embarazada acude a una maternidad donde seguro tiene una cama y asistencia de primera; si se trata de una tragedia que le ocurre, somos los primeros en extenderles la mano, como si se tratara de algo que forma parte de un castigo u obligación que se tiene con esa comunidad.
No importa las medidas que se tomen, como los drones, incremento de militares, vehículos todo terreno, el muro etc. no se va a reducir el tráfico ilegal de haitianos hacia el territorio nacional si el gobierno no desarticula la mafia estructurada que organiza esa actividad y que está compuesta principalmente por militares y burócratas de puesto en la frontera.
Y es que por más ayuda, préstamos y otras facilidades que se le otorgue no se va a recuperar, a estabilizar, es un estado fracasado, producto de que Haití nunca ha sido un Estado organizado, como tampoco planificado en cuanto a políticas de desarrollo y un pueblo en permanente desorden político y social no logra un proceso de progreso.
Recordemos que en los siglos XVII y XVIII Haití era la colonia más próspera de América, sobre todo en los renglones de la minería y la agricultura y sin embargo hoy día es el Estado más paupérrimo del hemisferio occidental.
