El que una institución cumpla 48 años, es algo que debe servirnos para reflexionar y reconsiderar que no todo está perdido en este país.
El Club Mauricio Báez tiene casi medio siglo de existencia y en el mismo no ha dejado de luchar por su barriada de Villa Juana, para que en la misma exista una verdadera comunidad.
En ese tiempo la directiva actual y las que le han precedido, pueden presentar los logros alcanzados fruto del constante trabajo, lo cual hace enorgullecer a todos los villajuaneros -y por qué no decir- de los que no los son.
El Mauricio Báez, junto a todos sus habitantes, celebró otro aniversario y su comité organizador, pensó, como siempre, en la juventud, niñez, la mujer y los ancianos.
Una serie de actividades deportivas, sociales, culturales y de salud caracterizaron la misma, lo mismo que charlas de orientación y encuentros con los estudiantes.
Como ha sido su tradición, su acto cumbre fue el Desayuno, el cual, en esta ocasión, tuvo como invitado especial al presidente Leonel Fernández Reyna quien, está demás decir, es un hijo distinguido de Villa Juana y a quien se le reconoció no sólo por sus aportes al Club Mauricio Báez, sino, por ser un ejemplo de la superación y el sacrificio.
Fue bueno ver y escuchar las acnédotas sobre el Jefe de Estado hechas por Leo Corporán, asesor de la entidad clubística. Pero lo mejor fue el lenguaje llano utilizado por este veterano periodista, al momento de hacer uso de la palabra.
Lo mismo debe decirse del presidente del Mauricio Báez, Saturnino Martínez,
La voz firme de Alex Vargas que mantuvo el interés y la concentración de las personalidades invitadas.
Lo de Leonel Fernández no tuvo desperdicio y, no obstante a su compromiso de ese día, sacó tiempo en su apretada agenda para compartir con los invitados y los residentes de Villa Juana.
Se notó a un Leonel Fernández sencillo, como siempre, con una memoria brillante y a alguien que se siente orgulloso de ser villajuanero.
Recordó los momentos cuando residía en la barriada y las personas con quien conversaba en aquellos tiempos.
El Mauricio Báez es un ejemplo de trabajo, dedicación y esfuerzo en unos tiempos bien difíciles donde los malos ejemplos quieren tomar el protagonismo.
Hasta la próxima, si Dios quiere.
