Me han ocurrido muchas cosas desagradables en los últimos meses. Como si el destino se encargara de cobrarme algunas deudas. A pesar de no tener el ánimo para escribir y la motivación necesaria para ello, me veo en la obligación y necesidad de hacerlo, para disipar mi tristeza y angustia.
Sé que no debo ni puedo tomar este espacio para cosas personales, pero, considero que en esta oportunidad los lectores comprenderán y me lo perdonarán.
Tenía mucho tiempo que no sabía lo que era el perder un ser querido, luego del fallecimiento de mi padre hace ya 18 años. El pasado lunes viví aquel momento de dolor, angustia y desesperación que se produce cuando se pierde un ser amado, en este caso, el de mi hermana Ana Mercedes Muñiz Peña, ocurrido el domingo a las 6:00 de la tarde cuando iba a cuidar a nuestra madre, Hipólita Peña, interna en el Hospital Salvador B. Gautier y, caminando por la amplia acera de la Ortega y Gasset, fue embestida por un carro que se subió a la calzada. Algo que me reconforta es que estoy seguro de que mi hermana está en un buen lugar, junto a almas que, como ella, sólo sabían hacer bien, dar consejos y hacer reír a los demás, aparte de lo solidaria que era. Hoy, Cambio de velocidad, detiene su marcha y apaga su encendido como señal de respeto, dolor y cariño.
Agradezco a mis compañeros de la redacción de deportes, a la central, asimismo a Pedro Esteva, Nancy Montilla, Vicente Mejía, Valentín Contreras, entre otros, por su solidaridad. Las misas se celebran en la parroquia El Buen Pastor, en la calle Francisco Prats Ramírez 399 (Ensanche Evaristo Morales) a las 6:00 de la tarde y el domingo a las 11:00 de la mañana. Recuerden: protejan los bosques y cuiden los ríos.

