Hace algunos días me enteré que hay personas que se dedican, a través de promesas en las que comprometen mi nombre, a realizar un trabajo de relaciones públicas, para promover un corredor o un evento determinado.
En 20 años que llevo escribiendo esta columna, pocas veces -creo que en dos ocasiones con ésta- me he visto en la obligación de utilizarla para denunciar algo malo, grave y que me perjudica directamente.
Deseo que sepan que quien suscribe no autoriza ni autorizará, y nunca lo he hecho, pedir dinero para publicar alguna reseña, basamentado en supuesta influencia y poder en los medios.
No me opongo a que alguien se gane su vida realizando un trabajo honrado en unas relaciones públicas pero, por favor, no utilicen mi nombre para ello.
Mi trabajo lo respeto aunque otros, seudoperiodistas enganchados al medio porque no dan para otra cosa y que tampoco saben escribir, tomen mi nombre para estos fines.
Soy profesional, vendo mi fuerza de trabajo, no mi conciencia y he recibido las enseñanzas de ejemplares profesores. Pero, claro, no es asunto de quién te enseñe, es de cómo te formes.
He realizado las funciones de relacionador público de muchos eventos y de federaciones deportivas -soy periodista, no puedo ponerme a dar consultas médicas, tampoco asesorar en la área de derecho, ya que no soy abogado- por lo que se sobreentiende que debo trabajar en lo que sé, pero con dignidad, respeto y escrúpulos.
No soy lambón ni le tumbo polvos a nadie para que me dé un puesto o trabajo.
Muchos pueden dar fe y testimonio que esta columna está en la radio desde hace más de 10 años, a través del Super Deportivo, que se difunde por HIJB, de 6:30 a 7:00 de la noche, de lunes a viernes y en el programa Siguiendo las fieras, en la misma emisora, de 6:00 a 6:30, junto a Jesús Sánchez, el primero y Emilio Valdez (Caballito), el segundo.
Cambio de velocidad, como es lógico, ha contado con el apoyo de muchos patrocinadores, con los cuales hemos cumplido, cosa nada cuestionable o que tenga algo de malo.
Aprovecho la oportunidad para decir que no recibo pago por escribir, es decir por payolear.
Escribo de velocidad, lo cual hago hace 30 años, porque me gusta y no porque tenga la obligatoriedad, aunque por ser un asalariado de una empresa comercial en particular, El Nacional, me deba a lo que me ordenen profesionalmente.
Modestia aparte, pienso haber contribuido al desarrollo y difusión de la velocidad en todas sus disciplinas, por lo cual no he pasado nunca factura ni pienso hacerlo.
Vamos a ver si se nos respeta, ya que este servidor fue educado sobre esa base y orientado por hombres y mujeres de honradez a toda prueba y fuera de toda duda. Me enorgullece decirle a mi hijo, el cual tiene 25 años, que no le dejaré fortuna económica pero sí el ejemplo del trabajo de toda una vida y con un nombre y apellido limpios.
Sabe que puede andar con la cabeza en alto, ya que su padre no ha hecho algo para que esté como el avestruz, con la cabeza entre la tierra.
Colega o colegas, hagan su trabajo por su propia trayectoria, pues la mía no estoy en disposición de permitir que la enloden.
Será hasta la próxima, si Dios quiere.
Recuerden: protejan los bosques y cuiden los ríos.

