Opinión

Campaña de los 6 años

Campaña de los 6 años

Los partidos, lejos de convertirse en instrumento de desarrollo,  han sido una retranca que  mantiene al país en los abismos del subdesarrollo a pesar de que hace 50 años  de la desaparición de la dictadura de Trujillo. En materia de  salud, educación, vivienda, empleo, ocupamos lugares muy lejanos. El desarrollo humano es de los más bajos del mundo, igual que en educación y salud. Sin embargo, los partidos, sobre todo el PLD, han tomado miles de millones de dólares prestados, endeudando la nación por los siglos de los siglos. ¿Para qué ha servido la democracia? ¿Votar para qué? ¿Por quién, si en las boletas no hay muchas Milagros Ortiz? Durante 50 años, los gobiernos  han invertido en la pobreza  a través del clientelismo. 

Los partidos determinaron que los próximos congresistas, síndicos y regidores fueran elegidos por seis años. La llamada “clase política” no tiene nada claro. La campaña  para elegir a los funcionarios congresuales y municipales ha puesto locos a los aspirantes.   No vamos a elegir alcaldes, regidores, senadores y diputados, elegiremos privilegios. Seis años de salarios exorbitantes, cofrecitos y barrilitos. Algunos candidatos terminarán invirtiendo 20 y hasta 30 millones. ¡Una locura!

Lo que está pasando con el transfuguismo merece una explicación más allá del análisis político.  Después de gastar dinero, tiempo y energía; después de ganar una convención interna, el jefe o dueño del partido decide reservarse la candidatura, como ha ocurrido en los tres partidos. Esa situación explica de algún modo lo que estamos viendo, que reformistas, perredeístas y peledeístas se intercambian las chaquetas. Y es que entre los tres partidos no hay diferencia ninguna.

Si la campaña fuera de dos años, las cosas serían distintas. Pero seis años es mucho tiempo.  Esperar seis años para ver qué ocurre, no es tan fácil.

De todos modos, el espectáculo que nos ofrece el presidente, el presidente del PRD, su socio y compadre, es penoso. Estamos asistiendo a uno de los momentos políticos más tristes. El daño que los partidos grandes le están haciendo al sistema de partidos y a la democracia aun no ha sido evaluado. Lo veremos cuando haya terminado el proceso. Me temo que la abstención será muy alta. Si no ocurre así, tendremos que concluir en que éste es un pueblo de masoquistas y retardados mentales.

El Nacional

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