Luego de las lluvias dejadas por el huracán Tomás, Santo Domingo lucía este sábado en calma con escaso tránsito y la mayoría de los centros comerciales cerrados, mientras los residentes de zonas vulnerables regresaban a sus hogares.
Avenidas como 27 de Febrero, John F. Kennedy, San Vicente de Paul, Padre Castellanos y Charles de Gaulle, estaban tranquilas, con escasas guaguas voladoras y solo con la presencia de algunas marchantas haitianas.
En toda la ciudad permanecían abiertos los negocios de nacionales chinos, como los pica pollos, centros de uñas y relojerías.
Los mercados, centros y plazas comerciales estaban cerrados, igual que los bancos comerciales y las universidades.
En muchas esquinas decenas de vehículos del transporte público esperaban la llegada de pasajeros que a medida que pasaba el día eran cada vez más escasos.
En el sector La Barquita, de Los Mina, haitianos y dominicanos permanecían en sus casas, mientras un grupo de niños, trataba de pescar algo en las pestilentes y turbias aguas del río Ozama.
Muchos residentes en este sector regresaron a sus casas con sus televisores, estufas y lavadoras, luego de dos días fuera por temor a una inundación mayor.
Igual situación de calma se observaba hoy en La Mina y Las Diez Tareas, en Guarícano, donde las aguas dejadas por Tomás, inundaron las casas de madera y de cartón de muchas personas, la mayoría haitianas.
La escasa presencia de personas en las calles se debe al feriado con motivo del 166 aniversario de la Constitución, firmada en San Cristóbal.
La ciudad está tan tranquila que no se registran taponamientos ni inconvenientes en el tránsito, pese a la gran cantidad de semáforos dañados y a la ausencia casi total de agentes de la Autoridad Metropolitana de Tránsito (Amet).
Una vez más se confirma que después de la tormenta viene la calma.

