Opinión

Cardenal y Zona Colonial

Cardenal y Zona Colonial

En verdad -pese a los cambios acaecidos que la dinamizan e impactan negativa o positivamente- no percibo en esta zona una situación de “depravación”, “degradación” y “desorden mayor” como denuncia el Cardenal clamando por un orden autoritario de corte medieval.

Es posible que el Papa lo “ilumine” para ver en ella –mas allá del auge general de la delincuencia generado por una dominación basada en el robo, la explotación, la enajenación y la exclusión- lo que otros no logramos captar.

Es posible que sus “dones divinos” lo lleven a percibir procesos “degenerativos” en los avances de la libertad de opción sexual, en la aparición de nuevos géneros musicales, en la rebeldía juvenil contra las represiones adulto-céntricas (dictadura de los adultos), en las acciones libertarias feministas contra el patriarcado (machismo), en la insumisión frente a los abusos, aberraciones e injusticias de todo tipo.

Es posible que  el celo del purpurado sea tan potente que lo lleve a ver en la adicción a las drogas y la expansión de la delincuencia menor, pérfidas “influencias de Satanás” y no graves problemas sociales, profundas insatisfacciones espirituales y perturbaciones provocadas por un injusto sistema de dominación bendecido por esa institución apostólica y romana.

Pero lo incongruente es que mientras que él lanza latigazos contra el Parquecito Duarte y contra  la juventud, que con sus virtudes y defectos lo ha ocupado y revivido, decida a la vez obviar la existencia de las “Cuevas de Ali Babᔠy los antros de narco-mafias, criminalidad, torturas, robos y depredación del patrimonio público y de los recursos naturales del país… presentes en el Palacio Nacional, en el Palacio de la Policía, en despachos de generales, en la DNI, la DNCD, ministerios, oficinas de corporaciones transnacionales y otros centros de poder.

Las formas de ser de la “chusma baja” y de la “chusma mediana” de estos tiempos lo irritan sobremanera y  frecuentemente lo sacan de casilla.

Por eso, en el caso de este atormentado y amenazante jerarca católico, habría que recomendar una salida que lo ayude a superar sus sufrimientos y mortificaciones: irse definitivamente de esta zona, mudarse a una “torre”  o una mansión de Altos de Arroyo Hondo.

El Nacional

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