Familia Moquete Escaño explica pasión por el baloncesto
Carmelo Moquete y Nora Lisette Escanio, los padres de los hermanos Rayner, Melissa y Diego Moquete, tres jugadores sobresalientes del club Mauricio Báez, me envían una interesante carta.
Carmelo y Nora destacan que la familia Moquete Escanio es una extensión de las directrices de sus progenitores.
Los hermanitos Moquete están jugando en el club Mauricio Báez desde la categoría minibasket y han observado un comportamiento ejemplar.
Veamos la misiva:
”Estimado Leo Corporán:
En nombre de mi familia Moquete-Escanio, quiero agradecer el reportaje que bajo la firma del amigo Alsi Capellán y por intermedio suyo, muy gentilmente publicara el periódico El Nacional en su edición del día de ayer 08/12/2015, sobre nuestra pasión por el baloncesto y trayectorias de nuestros hijos en este deporte y su formación académica.
Expresamos que, como cabeza de la familia junto a mi esposa, estamos comprometidos con una sociedad donde podamos vivir como Dios manda, en un clima de respeto, solidaridad, honestidad, transparencia y sobre todo de amor por el prójimo.
Nuestro comportamiento ha sido una extensión de las directrices de nuestros progenitores, quienes nos formaron en los más auténticos y sensibles valores que deben prevalecer en un ambiente social de justicia plena y confraternidad.
La pasión y estilo de vida, como bien se describe en la reseña, viene desde nuestros primeros años de vida, entendiendo que la práctica deportiva es un regalo de Dios. Las emociones que se logran en las victorias y derrotas, ayudan sobre manera en la conducta que debemos mostrar y exhibir en el quehacer y rutina de vida. El deporte es un bálsamo al alma, nos lleva a un estado emocional de asombrosas reacciones humanas, que si las enfocamos por el mejor sendero, podemos elevar el espíritu para afrontar las situaciones de dificultades a las que estamos expuestos.
Vivimos en una sociedad muy convulsa, donde acechan y se manifiestan grandes males que atentan contra todos nosotros, por lo que debemos cumplir con nuestro rol de padres responsables, enfrentando cualquier flagelo, con la formación de hijos correctos y conscientes de sus obligaciones. Es así, como podemos contribuir a tener un conglomerado de hombres y mujeres útiles, en una sociedad donde todos podamos vivir en paz y prosperidad.
Muchas gracias y les estaremos muy agradecidos por siempre.
Hasta mañana, si Dios




