EL NACIONAL decidió publicar en dos entregas esta carta de la columnista Violeta Yangüela a Ivelisse Pratts. La primera fue publicada en la edición de ayer, domingo. En ella, la autora dice que estuvo muy ligada al PRD y luego formó parte del PRI.
Creo que esta explicación es válida porque durante todo ese tiempo transcurrido he tratado de explicarme la razón de la sin razón de las conductas y acciones políticas del PRD hasta que he leído tu artículo. Y como demócrata entiendo, creo y espero contar con un sistema de partidos políticos capaces de competir por el voto a favor o en contra de los candidatos.
Dices: Porque uso el verbo amar, y proclamo sin rubores que amo al PRD, alguno me ha calificado de cursi. Respondo junto a Karl Young y a Leonardo Boff, he roto la coraza ortopédica del filósofo griego y en lugar de afirmar pienso luego existo, elegí convencida, siento luego existo, que reconoce que la humanización plena se logra solo desde los sentimientos.
Yvelisse, sin absolutamente ninguna pretensión de convertirme en filósofa, creo que la humanización de nosotros los humanos es precisamente que a diferencia del otro reino animal y a pesar de nuestras similitudes genéticas con los chimpancés, tenemos la capacidad de pensar, de usar un sofisticado sistema de símbolos y al final expresar a través de unas cuerdas vocales lo que pensamos. Dice un filósofo que la pasión sostiene el fondo del mundo pero es la razón la que pinta el techo.
Con tu afirmación de que siento, luego existo, ¡al fin he podido comprender la razón de la sin razón del PRD!
El PRD no piensa, el PRD, siente. Diría el filósofo que le hace falta la pintura del techo.
Con las gracias y mis sentimientos de afectos por aclararme, te saluda,
Violeta

