Justicia
Señor Director:
Aquí los aspirantes aunque sea a un mínimo de paz, estamos preocupados, pues ésta, se aleja cada vez más, máxime porque tenemos un sistema judicial que parece estar carcomido por el germen del mal, y lo retrata de cuerpo entero el magnífico editorial Justicia del 7- 06- 2011 del periódico El Nacional. Felicito al caricaturista porque es genial.
Así son nuestras autoridades, los ciudadanos mayormente pobres y a merced de los delincuentes, asesinos, violadores y otros antisociales, tenemos que, de rodillas, mendigarles que cumplan con su rol y ni así lo asumen, estos garantes de los derechos ciudadanos, son soberbios sin parangón, porque no hay quien lo mande a su casa a freír tusas por ser un fiasco, que no merecemos los contribuyentes.
Muchos nos irritamos cuando a través de cualquier medio de comunicación los escuchamos decir, que disminuyen los asesinatos y otros hechos delincuenciales, a sabiendas de que no se reducirán, porque demasiado abundan las autoridades permisivas con los de su grupo que delinquen y renuentes a sancionarlos, habidas cuentas de que la ley entra por casa y sin sanción no se corrigen los males.
Siempre se andan por las ramas, por eso no vemos ni veremos a un delincuente de saco y corbata caer en un intercambio de disparos, ese método es exclusivo para los delincuentes de abajo, y son incontables los convertidos en longanizas encima de sus familiares y ya sometidos a la obediencia.
Autoridades frecuentemente nos presentan a malhechores vivos o muertos, y nos dicen, esos fulanos tenían varios puntos de drogas, esos menganos tenían fichas por robos y asesinatos, esos zutanos eran reincidentes violadores de niñas, niños, adolescentes y adultas. Y algunos nos preguntamos ¿Quiénes y porqué los sueltan para que los respetuosos de las leyes vivamos con el alma en vilo, pues el día menos pensado nos sale un demonio de éstos y nos desgracia la vida o, peor aun, nos despacha al más allá?
Nos corroe la impotencia, por sentirnos huérfanos de autoridades responsables, que hablen menos y que trabajen más, en aras de recomponer este país, porque es un axioma que los males están desbordados, y los responsables son quienes dirigen.
Atentamente,
Lic. Teresa Gómez.

