Opinión

Carta de los lectores

Carta de los lectores

Los pensionados

Señor director:

La verdad es,  que aquí abundan los administradores  de instituciones públicas que exhiben desidia y cosas peores, en franca violación a las normas y en detrimento de sus representados.

Y a quienes peor nos va es a los pensionados y jubilados, pues luego de haber cumplido como entes productivos nos tratan como desechos, y pululamos por doquier en calidad de mendigos, y la agravante es no tener a quien recurrir en los gobiernos que nos damos, gobieros indolentes, sobre todo con los pobres.

Y en bellaquerías contra los retirados por problemas de salud y por antigüedad en el servicio, el Instituto  de Auxilios y Viviendas (INAVI) tiene un máster.

Son inenarrables las vicisitudes  que pasan los de Educación  y otros servidores, para que luego de pensionados les paguen lo establecido por ley, y los mayormente afectados son los primeros, pues a los jubilados nos tocan  unos chelitos  y muchos, para economizarnos disgustos,  optamos por no reclamarlos.

Son muchos los perjudicados por la pereza de los funcionarios del INAVI, y por la limitación del espacio.

Destaco  dos ejemplos: la profesora Margarita Guzmán fue pensionada en el año 2008, y el motivo fue una enfermedad catastrófica.

Depositó los documentos requeridos en la institución, para pagarle la pírrica suma que, según ellos, le corresponde, y cuantas veces llama le dicen que están procesando las deudas del 2004. ¿Cuándo procesarán las del 2008?

Francisca Ramírez fue pensionada en el año  2005. Le pagaron mil pesos, en el 2006   otros mil, y le deben 10 mil. Está harta de llamar y diligénciarlos. La agotó el cansancio.

Cuando la visite recientemente me dijo: “A esos funcionarios les deseo bendiciones, porque las necesitan para que Dios les perdone su falta de preocupación por los  infelices”.

 ¿Por qué en todos los gobiernos que nos damos los administradores del INVI son tan perezosos?  ¿Qué hacen con el dinero  de quienes no lo exigimos y con el de los reclamantes que desisten por cansancio? Ojalá mediten y además entiendan que los beneficiarios de esos  recursos tienen necesidades puntuales, máxime en el aspecto de la salud. Es malo el pago tardío, y peor es el no pago de ese dinero.

Atentamente,

 Lic. Teresa Gómez       

Santo Domingo

El Nacional

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