Opinión

CARTA DE LOS LECTORES

CARTA DE LOS LECTORES

Un cura de verdad

Señor director:

      El padre José Geovanny Solís, párroco de María Auxiliadora, fue trasladado recientemente a la comunidad de Jarabacoa. Es un sacerdote de alta vocación por su oficio. Su traslado deja un vacío en los barrios María Auxiliadora y Mejoramiento Social, que se manifiesta en lamentaciones, tristeza y lágrimas de los feligreses católicos de allí, y hasta de gente que no hace  vida cristiana en esa ni en ninguna otra casa de oración.

      Sus seguidores lo describen como su mejor párroco de las dos ultimas décadas. La comunidad lo extraña por su don de gente, y describe su humildad y su coparticipación con esmero y  responsabilidad. Procedente de la Escuela Hogar de Haina, el padre Geovanny llegó a María Auxiliadora hace tres años en este agosto. Durante ese período, efímero para los admiradores de su obra y de  su Iglesia, las comunidades eclesiales de base tuvieron un visible repunte, a la vez que organizó por sectores los barrios que convergen en la parroquia para facilitar sus actividades.

      Esos sectores recibieron sus sabias orientaciones cristianas, fomentando los valores religiosos, cívicos, patrióticos y de solidaridad. Con su práctica, enseñó democracia y la libertad con participación, respeto y responsabilidad no común.

Cuentan, que el padre Geovanny ejerció un liderazgo natural sin estridencia y sin exceso. La comunidad lo respetó sin que él lo solicitara o lo impusiera.

Como buenos cristianos y honrados ciudadanos, principios enarbolados por Don Bosco, sus más leales seguidores de sus acciones aceptan con resignación su traslado alegando que así la comunidad de Jarabacoa se beneficia de las enseñanzas y las bondades  de aquel auténtico pastor.

     No es arbitrario, egoísta ni regañón, sino consejero y conciliador, que, durante su estancia en la comunidad, acompañaba a realizar lo que había que hacer, según cuentan sus mas aventajados seguidores.

 Ahora que casi la mitad del todo esta perdido en esta patria de Duarte, ¡qué bueno que haya comunidades que puedan hablar así de sus parroquias y de sus sacerdotes! Esto es similar a como los buenos hijos hablan de sus buenos padres. Para su recuperación, la República Dominicana necesitaría contar con miles de hombres y mujeres de la estirpe del padre José Geovanny Solís.

 

Atentamente,

Lic. Santiago Martínez

Santo Domingo

El Nacional

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