Amarga experiencia
Señor director:
Hace unos años me fui de vacaciones a San Martín. Renté un carro para andar todos los rincones de esas dos repúblicas compartidas en una sola isla.
Cuando iba, en uno de los caminos de la parte holandesa, me pararon dos mujeres que me parecieron dominicanas para que les diera una bola.
Le pregunté a mi esposa si lo hacía, y ella asintió.
En el camino, me di cuenta de que eran dominicanas y le dijes que yo era dominicano también. Entonces empezaron a contarme sus vidas.
Ambas eran mujeres casadas y con varios hijos en La Romana.
Lo que más me sorprendió fue que no tuvieron vergüenza en confesarnos que eran prostitutas y que sus espesos saben en qué ellas andaban en la isla.
Todo por el maldito dinero y la presión social de nuestra sociedad que les impone a sus ciudadanos el mal del consumismo.
Necesitaban plata para comprarles ropa de marca a sus hijos y mantener a sus maridos.
Te juro que me destrozó el alma escuchar esas historias y saber cuan bajo hemos llegado en nuestro país.
Tenemos una desintegración social y familiar tremenda. De ahí se deriva tanta criminalidad y tantas cosas horribles que vive nuestra pequeña isla.
Gracias por darme la oportunidad de compartir mi experiencia dolorosa.
Atentamente,
Ing. German Acevedo
Santo Domingo
La educación
Señor director:
Siento mucho lo que ocurre en nuestro país en el sector educativo. Sucede que los estudiantes de este medio desconocen datos elementales y tienen problemas elementales de ortografía y cálculo matemático.
Recientemente vi un letrero frente a una casa: Sala de tarea. Alludo en todas las materias. La palabra estaba escrita del mismo modo en que la he escrito yo.
¿Cómo escribirá la persona que aprenda en este lugar? ¿Habrán aprendido allí ciertos bachilleres que tienen dificultad para redactar un párrafo? ¿Serán tratados del mismo modo los contenidos de otras asignaturas?
Debemos tener en cuenta que las deficiencias se reproducen y que no es posible continuar por ese camino.
No importa si un funcionario considera que no debe haber gran inversión en educación. Es urgente superar la calidad del sistema educativo.
Atentamente,
Rafael P. Santana
Santo Domingo

