Opinión

CARTA DE LOS LECTORES

CARTA DE LOS LECTORES

Pobre pueblo                                            

Señor director:

Coincido plenamente con la descripción del “pobre y triste pueblo cubano” que hizo semanas atrás José Díaz en Semana (28 de agosto 2010). Pero estoy en desacuerdo con el título La Cuba del Presente. Se equivoca José Díaz en que “hay que regresar a los orígenes de la revolución” que yo describo en todo su “desastre” en mi artículo Vivencias (28 Agosto, 2010) y que Díaz ni conoció ni sabe de lo que esta hablando.

La “revolución cubana” se inicia cuando Fidel decreta los criminales paredones para asesinar impunemente oficiales, clases y soldados. Ese día los militares se convirtieron en momias paralizadas por el terror, y la población civil se amedrentó hasta el punto que parte huyó al exilio y otros entregaron sus bienes al Estado y se sometieron al angustioso régimen de pobreza y miedo.

El reconocido periodista  Mario Rivadulla, me comento mi artículo en respuesta a Hamlet Hermann. Mario conoció mejor que yo la resistencia urbana contra Batista. He aquí su comentario:

“Me parecieron muy atinadas y oportunas tus aclaraciones. (a Hamlet). Hay que ir desmontando algunas inexactitudes históricas que se han originado en el tiempo, por bien articuladas campañas de publicidad. Una de ellas es la leyenda de la Sierra. ¡Allá mandaban por seguridad a la gente que en el llano se habían “quemado” y ya eran fichas conocidas y perseguidas por los cuerpos represivos para asesinarlo! Todas las batallas de la Sierra juntas no llegan al tobillo a uno solo de los combates librados por Máximo Gómez. No es por justo que, desde que bajo de la Sierra, “con buen juicio político”, Fidel desconoció, ignoró y marginó el movimiento de resistencia. Daba pena ver a los muchachos que se habían jugado contra Carratala, Ventura, Salas Cañizares y Martin Pérez, vegetando en el Parque la Fraternidad, esperando que los llamaran… lo que nunca ocurrió”.

No haga caso el avispado lector de los que hablan sin saber… Lo que se impone es regresar no a los orígenes de la revolución, sino a la Cuba de 1959 pero sin Batista y con la Constitución de 1940 que Fidel propugnó y era lo que toda Cuba anhelaba.

Pero cuando se vio en el pináculo del Poder, desconoció esa Constitución y se erigió en Dictador Totalitario para desgracia del “pobre pueblo cubano”.

Atentamente,

  Lic. Francisco Dorta-Duque

Santo Domingo

El Nacional

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