Haitianos
Señor director:
El 14 de febrero, Efraín Castillo hizo uso de esta trinchera para expresar su sentir sobre el caso haitiano. Llamó estupidez administrativa a la situación.
Estupidez administrativa, no es, le llamaría un collage de malos dominicanos, complicidad, ambiciones personales para estar bien con Dios y con el Diablo, recuerde que a nuestro gobernante le interesa ser dominicano, porque desde con un pueblo ignorante consigue le paguen todos sus gastos de proyección internacional.
Son sus cómplices, los empresarios camaleónicos, quienes al igual que él, se benefician de este desorden y falta de autoridad que hoy vivimos.
Se les ve celebrando las fiestas patrias, pero eso no importa.
Hay que enfrentar con seriedad y carácter este gran problema histórico, pero nos han prohibido usar el nombre de Rafael Leonidas Trujillo cuando está ligado a algún logro, solo podremos usar su nombre para detractarlo.
Estando en Jamaica, quedé muy impresionado de ver como aquellas personas hacen uso de sus derechos migratorios. Primero, un proceso para obtener la visa como si fuera para Estados Unidos o cualquier país europeo. En el mismo aeropuerto se puede respirar el celo de los oficiales. Vi deportar a tres gerentes hoteleros españoles solo por una discusión fruto del idioma.
A nuestro gobernante y al embajador americano, le contare una sola anécdota de cómo piensan nuestros vecinos, lo que discretamente apadrina nuestro presidente.
Días después del furioso terremoto en Haití, el arquitecto Lara me llamó con la intención de facilitarle uno de mis compresores para intentar demoler los escombros de un hospital colapsado, acepté, con la condición de que fuera con operadores haitianos conocidos por mí, evangélicos, por suerte, como garantía al buen uso y retorno del mismo. Les propuse de inmediato a los operadores haitianos el proyecto que les daba la oportunidad de ir en auxilio de su gente. Me contestaron que la Cruz Roja funciona gratuitamente, que ellos lo harían solo si les pagaban en dólares. Me molesté por su repugnante respuesta, me enrostraron que ellos no viven allí, que Leonel Fernández es quien manejaría todo el dinero que enviarían a Haití, que les pagaran aquí antes de ir.
Desistí de mi cooperación.
Atentamente,
Ranfis Rafael Peña Nina
Santo Domingo

