Era cosa de locos
Señor director:
Cuando a Napoleón Bonaparte se le ocurrió la fantochería de erigirse Emperador de los franceses (1804), llegó al colmo cuando hizo venir al papa desde Roma para que lo coronara en la Catedral de Notre Dame, en París. Pero en el momento solemne en que el papa levanto la corona imperial para ceñir las sienes de Napoleón I, éste, agitado de orgullo y prepotencia, arrebató la corona de las manos y se la coloco. Era cosa de locos.
Algo parecido ocurrió, aquí, entre nosotros, hace pocos días, tras la convención del PRD. Antes de que la intachable Comisión Organizadora leyera el último boletín, y proclamara quien era el Presidente del PRD y virtual candidato, Miguel arrebató de las manos de la institucionalidad y de la democracia interna del PRD el lauro de la victoria y lo colocó sobre su cabeza. Era también cosa de locos.
Los huesos de Peña Gómez removieron la tierra de su tumba ante el desconocimiento de la voluntad de las bases y la degeneración institucional del Partido de la gente.
Uno no se explica cómo, genuinos demócratas como el ex presidente del Senado Andrés Bautista y Orlando Jorge Mera, se desnudaron de la toga blanca de la democracia interna para consentir con la desfachatez de Miguel, conculcador de la democracia interna del PRD.
En el orden personal, Orlandito olvidó que fue Hipólito Mejía, el que retiró los cargos del Estado contra su padre, el luchador por la democracia interna y externa del partido.
Ahora que ya la honorable Comisión Organizadora presentó ante la JCE las credenciales de Hipólito Mejía y fueron recibidas por el correcto doctor Roberto Rosario, no se sabe cuáles credenciales podrá argüir el Comité Político y el propio Miguel.
La opinión pública se ha polarizado a favor de Hipólito Mejía, quien, sensato y callado, (cosa difícil para él) llama al dialogo a Miguel.
Son muchos los perredeístas y no perredeístas que albergan la esperanza de que el Comité Político, con Andrés Bautista a la cabeza, y la militancia que votó por Miguel, acaten la proclamación de la Comisión y el dictamen de la JCE.
Falta les hace, porque el PLD, donde no suceden esas acrobacias, se apresta a realizar su convención, unido y compacto bajo la égida de Leonel, presidente y presidenciable que viene duro y curvero.
Atentamente,
Lic. Francisco Dorta-Duque
Santo Domingo

