Sobre sexualidad y otros temas
Esta es una respuesta a la doctora Liliam Fondeur a propósito de varios de sus artículos sobre la sexualidad en niños y adolescentes en República Dominican
PETRA SAVIÑON
En sus artículos sobre la sexualidad en niños y adolescentes, a propósito de la tragedia nacional en la que se ha convertido el embarazo en esa población, sustenta que las campañas de abstinencia y postergación no han resultado.
En cambio, el Fondo de Población de Naciones Unidas observa que está demostrado que a mayor información y a mayor educación, más tarde inicia la relación sexual. He ahí la palabra clave: educar y además, presionar para que el Estado actúe.
Asumir que el llamado a posponer no resulta es tirar la toalla y en vista de que la adolescencia empieza a partir de los 10 años ¿Está bien que desde esa edad los muchachos y muchachas se inicien, siempre que usen anticonceptivos?
Dice que hay temor a la Iglesia Católica y por eso el tema es vedado. Es verdad. Unos le temen a ese poder, de la misma manera en la que otros a las Organizaciones no Gubernamentales.
Es que nadie quiere sobre su cabeza la ira de la iglesia, tampoco la etiqueta de conservador (ahora sinónimo de retrogrado, cavernícola) que colocan las ONG a los que rechazan sus posturas, y así pasamos entre temores y extremos. Callamos y el problema se agrava.
Se queja de que imprimen miedo con el embarazo y el sida, por desgracia, no son mitos. Son dos realidades dolorosas. La tasa de embarazo en niñas y adolescentes aumenta y la prevalencia del VHI crece entre el segmento de 15 a 40 años, por supuesto, los más pobres son los más afectados.
Como usted sabe, doctora, fuera de la preñez y de las Infecciones de Transmisión Sexual hay otros peligros. El sexo temprano acarrea daños físicos y emocionales. Un informe del Ministerio de Educación arroja que el 11% de los escolares dominicanos, tuvo sexo por primera vez sin desearlo, por la presión de grupo.
Está en lo cierto cuando afirma que el coito no es todo en las relaciones sexuales, pero habrá que ver qué tanta resistencia tienen los adolescentes para limitarse a toques, sin incluir la penetración.
Si pueden hacerlo, tal vez es posible que logren posponer, sobre todo, porque en muchos casos las niñas son inducidas, manipuladas por degenerados que les llevan una vida en años y experiencia. Son violadas. (Por cierto, en uno de los artículos pese a que propone el sexo sin coito, estimula el uso del condón ¿No es contradictorio?).
Sobre el fracaso de retardar el inicio de la vida sexual al que alude, nunca se ha hecho una campaña para promover que vale la pena esperar y al contrario, los adolescentes están bombardeados por informaciones opuestas.
Este es un país demasiado sensual y sexual. La publicidad incita, la música, los programas en horario familiar con chicas que bailan semidesnudas y hacen gestos provocativos frente a las cámaras. Las entrevistas a presentadoras de televisión que se desbordan al hablar de su vida íntima. El diálogo común, cargado de doble sentido.
De un lado las iglesias, sobre todo, la católica, llaman a la abstinencia.
De otro, las ONG abogan por el uso de anticonceptivos, y llenan de confusión a un segmento que de por sí ya está bastante enmadejado y lo peor es que ninguno de esos sectores está facultado para “imponer” su criterio, porque la Constitución deposita en el Estado el deber de impartir educación sexual.
¿Que no lo hace?
Será por temor, complicidad o porque sus funcionarios están ocupados en otras cosas y se olvidan de la obligación con la re pública y eso da a pie a que cada quien asuma la misión de educar en materia sexual. Quizás con la mejor de las intenciones, pero sin lograr que “la pandemia” se detenga.
Educación sexual no es amedrentar para obligar a los muchachos y muchachas a no tener sexo sin darles una razón valedera, tampoco es distribuir anticonceptivos que no surten ningún efecto cuando reina la desinformación. (Muchas chicas admiten en la consulta de embarazo que no sabían que podían preñarse tan jóvenes y por eso no se protegieron, que olvidaron la pastilla o que no les gusta el condón. Sí, ellas también rechazan ese salvavidas ¡qué pena!).
La educación sexual debe estar basada en la ciencia y es la ciencia la que indica que el organismo humano no está listo hasta los 19 años para la vida sexual (A esa edad tampoco es que la gente ya sea anciana).
Las estadísticas oficiales consignan que los muchachos y las muchachas que tienen sexo precoz son más propensos a la deserción escolar, a la drogadicción, al pandillerismo y hasta al suicidio, porque buscan refugio en esas conductas.
Las cifras establecen también que los que están vinculados a grupos culturales, sociales, comunitarios, deportivos y religiosos retrasan la primera vez ¿Por qué? Porque no necesitan el sexo para llenar vacíos existenciales. Son vidas útiles, con propósitos.
A nadie beneficia que niños y niñas cada vez más temprano, más manipulables inicien la vida sexual.
Confío en que esté cerca el día en el que todos los sectores interesados en el tema se sienten a discutirlo y a plantear salidas de verdad.
Eso sí, que la mesa no sea la de un lujoso hotel ni esté llena de comidas y bebidas a las que los empobrecidos adolescentes no tienen acceso.
