Violencia intrafamiliar
Señor director:
El año 2011 ha iniciado con muchos bríos y motivos que ya estaban incubados en el 2010. Ventoleras reeleccionistas, atracos, crímenes, aumento de los combustibles, con todo lo que esto supone.
Es en medio de este gran ruido que, apabullados y en solitario, quedan muchos problemas fundamentales que tiene el país como es el caso de la violencia intrafamiliar, colocada por algunos analistas de fin de año como parte de la violencia social general, criterio con el cual se contribuye a que esta violencia sea mas invisibilizada. De manera inalterable, cientos de mujeres continúan siendo asesinadas por sus parejas o su ex parejas, dejando en la orfandad a una población considerable de niñas y niños, mientras que, abrumadoras querellas de mujeres maltratadas, se depositan en las fiscalías barriales, formando parte de los hechos rutinarios.
Hasta ahora, por más mujeres asesinadas, mutiladas y afectivamente deshechas, a consecuencia de esa forma de violencia, aun no se percibe suficiente solidaridad en el corazón de las fuerzas vivas de la sociedad dominicana.
En materia de combatir la violencia intrafamiliar, se precisa de nuevas estrategias, nuevas consignas. Hay que ponerle mayor presión a este asunto, proyectar el problema con todas sus consecuencias y prenderlo en el centro de la sensibilidad de la gente, promover justicia y compasión hacia las víctimas.
En este caso, el Ministerio de la Mujer, desde el Plan Nacional por la Equidad de Género, es el más llamado a permanecer en voz de alarma por la erradicación de la violencia intrafamiliar.
Debe saberse que para combatir en todos los sentidos este flagelo, se necesitan recursos económicos que respondan al propósito y dimensión del problema Una campaña por un mayor presupuesto para combatir la violencia intrafamiliar y de género, puede concitar mucho interés si se dirige desde un liderazgo convincente y puede prender en la población sensibilizando a todos los sectores.
El dinero debe aparecer como aparece para otros asuntos que no son esencialmente prioritarios, pues estamos hablando de pérdida de vida. Ojalá que el año 2011 sea de gran sensibilidad y decisión para enfrentar este problema en las dimensiones a que el mismo obliga. Sumarse a esta causa, es un digno quehacer.
Atentamente,
Melania Emeterio Rondón
Santiago

