Opinión

Cartas de los lectores

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Cartas

A la mujer

Señor director:
Existe en la actualidad el Foro de Mujeres Políticas de la República Dominicana, una organización que tiene su origen en el Parlamento Centro Americano y del Caribe, Parlacen. Las militantes que pertenecen a este mecanismo de participación política, están llamadas a intervenir con acciones positivas a favor de sus países, y constituirse en herederas legítimas de las luchadoras que les precedieron.

Su conciencia política ha de inducirle a comprender que la pérdida de la soberanía, e incluso de territorio, es el problema político de mayor nivel que nos presenta la historia, pero hoy más agravada.

Este es un asunto de sobrevivencia como nación, y frente a esto, en término de prioridad debe estar primero que todas las demás luchas.
Es esperanzador para el país, que desde este “Foro de Mujeres Políticas”, parta la conciencia de que nunca, como ahora, nuestra sobrevivencia como nación independiente había estado tan amenazada.

La gravedad es más lastimosa porque la clase política, no ha querido encarar este problema, e incluso algunos connotados dirigentes son confesos prohaitianos, y no les interesa la aplicación de medidas contra los planes que se cuajan para favorecer a Haití. Así las cosas, el país necesita confiar en que la inteligencia de las mujeres sabrá poner, por encima de los dirigentes e incluso por encima de los partidos, el interés nacional.

Los mismos Estatutos del Foro llaman a ser proactivas y contestatarias. El Art. 7.6 ordena: “Profundizar en el análisis, estudio y conocimiento de la problemática nacional, a fin de formular propuestas que contribuyan a la consolidación del sistema democrático, a la solución de los problemas particulares, y al fortalecimiento del Estado de Derecho en la República Dominicana”. Por igual, el Art. 8.2 de esos Estatutos, les recuerda que debemos: “Realizar análisis, propuestas y actividades concretas para conseguir consolidar la paz firme y duradera en la República Dominicana”.

Las mujeres políticas, en consonancia con esos Estatutos, están llamadas a actuar, a jugar un papel trascendente, a la altura de la delicada situación por la que atraviesa nuestro país, amenazado por intereses internacionales, el Estado haitiano, y un consenso lamentable de traidores-as nacionales que poco les importa los perjuicios a su propio país. Se necesitan voces vigorosas y autorizadas, y esas condiciones residen en las mujeres que no estén contaminadas por la traición a la patria.
Atentamente,

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación