Queremos un cambio
Señor director:
Antes, venían como piratas a llenarse los bolsillos de dólares, del sudor de la diáspora dominicana que trabaja sin descanso en las factorías.
Ahora, que se pelean por nuestro voto y nuestros dólares, es cuando debemos enviar a esos políticos, un mensaje de poder.
El voto del dominicano residente en el exterior no se compra, se conquista, se convence con propuestas claras, no con discursos que solo entienden los funcionarios públicos, sus amantes, sus queridas y sus queridos.
Esta vez, Leonel Fernández, no vamos a castigarte, te vamos a recordar que aquí nada es gratis. Que de lo que estamos cansados es de ver como una mafia de perredeístas, bien organizados, claro, se hacen cada vez mas ricos y el país no avanza.
Y lo vamos a hacer primero votando este 6 de marzo por Hipólito Mejía,
Para que sea el candidato presidencial del Partido Revolucionario Dominicano, (PRD). Mejía, Sí, Hipólito Mejia. Ese que tanto condenamos porque nos hacia reír.
Sin embargo, a usted señor Fernández, lo recordaremos por hacernos llorar. ¡Qué vergüenza! Usted no es ni la mitad de lo que pensamos ni la otra mitad de lo que prometió ser. Mejía. Sí, Hipólito Mejía. Porque es verdad que ni mató ni robó, y que sus errores los va a corregir con la bendición del pueblo dominicano. El de aquí y el de allá.
Porque mientras el Presidente Fernández promete una ayuda de 50 millones de dólares para Haití, los dominicanos pasan hambre y ven impotentes como cruzan los camiones de la abundancia hacia Haití.
Nosotros los de la diáspora, le pedimos a Dios que bendiga a Haití, pero una cosa es usar el dinero del pueblo para hacer relaciones internacionales, a costa de las familias pobres.
50 millones de dolares, para Haití, pero no hay dinero para dedicar un 4 por ciento a la educación.
Mucha gente camina con harapos, pero la Primera Dama gasta mucho dinero en perfumes y en sombreros.
La diáspora dominicana ya sabe, que ni al PLD ni al Presidente Fernández le importamos media guayaba.
Y eso está bien, pero con nosotros no cuenten.
Y eso se lo juro por mi santísima madre.
Con nosotros no cuente.
Atentamente,
Joe Peres
Nueva York

