Domingo y Carolina
Señor director:
Cuando Domingo Contreras se pegó al gobierno de Danilo Medina y su partido, conocía bien su práctica soberbia y corrupta. La soberbia es un antivalor, cuya posesión la censura la biblia, y ha sido el peor aliado del PLD a partir de su ascenso al poder en 1996, sin la participación consciente del liderazgo del Profesor Bosch. Tanto es así, que se considera como una condición propia de esa privilegiada casta color morado.
Su petulancia los ha llevado a ponerse ciegos, sordos y mudos según circunstancias del mareo de poder y los objetivos que los estimulen y/o beneficien. Pero actualmente han comenzado a ingerir involuntariamente de su propia medicina, evidenciado en el empuje de resultados que tuvo la oposición con o sin el peledeismo que fundó tienda aparte aunque que son la misma y única casta terráquea.
Ya el país dio la señal de no aguantar más usurpación de derechos, bienes y servicios, propiedad de todos los hijos/as de este terruño, donde los gobernantes especialmente del PLD, propician y promueven injusticia, corrupción, impunidad y todo tipo de antivalor. Infatuados como son, no previeron sorpresas en las plazas electorales que encabeza el Distrito Nacional.
Domingo Contreras, huyó de la vaga, turbia y arrogante gestión de Roberto Salcedo, se alojó a Danilo Medina de igual condición aunque más trabajador, quien con su actuación poco democrática, creó los vientos que hoy soplan en su contra. El cargo que ostenta Domingo enlaza entre el Palacio Nacional con todo el país, pero al llegar la campaña y terciar en las urnas, la población estaba harta de los desaciertos de su jefe político y del gobierno del PLD.
Considerado como el municipalista mejor certificado entre los candidatos a la sindicatura del Distrito Nacional, su fuerte promocionar era el reciclaje de desechos sólidos, pero el debate propositivo de sus contrincantes lo descendió, y con las incongruencias del presidente, sus funcionarios y sus legisladores del calibre del Procurador de la República, pulverizaron el brillo de excelso municipalista, que con la representación de la mujer en la candidatura y el carisma de Carolina Mejía, solo necesitó cerca de 100 días para arrollar viejas aspiraciones de Domingo Contreras, a pesar del derroche de recursos del oficialismo y el ahinco de su plana mayor.
Fue un significativo pellizco al gobierno y su partido que en ningún caso debe infatuar Carolina, a su partido ni a sus seguidores, sino actuar con transparencia, justicia, respeto y sencillez, frente a todos los munícipes del Distrito Nacional.
Atentamente,
Lic. Santiago Martínez

