Opinión

Cartas de los lectores

Cartas de los lectores

Educación

Señor director:

Luego de la pasada gestión educativa calamitosa sin parangón, a uno no le queda gana de apostar a una gestión buena. Sin embargo, cuando la designada es una maestra con el perfil de Josefina Pimentel, hay que darle un voto de confianza. Hice críticas al pasado ministro y gané que algunos títeres de los peores representantes magisteriales, me dieran varias pelas de lengua; pero no me inmuté. Ofende quien puede, no quien quiere.  Casi siempre esquivo a los politiqueros que plagan al sistema educativo de arriba abajo  y a los camuflados de sindicalistas, que representan a los maestros porque aquí cualquiera dirige.

Las intoxicaciones, con la leche del desayuno escolar, el lio de los libros de texto y el desorden administrativo del Semma, tienen que ser una prioridad en la agenda de solución de conflictos de la ministra, y pronto deberían ser parte de un pasado bochornoso e irrepetible. Muchos educadores le deseamos suerte, porque la necesitará para lidiar con algunos subalternos, más politiqueros que maestros. Peor aún,  son títeres  de  “sindicalistas”, con un máster en dividir y acosar a los docentes por politiquería.   

La profesora Josefina dijo es un problema de todos, y lo mismo entendemos muchos educadores, estamos dispuestos a colaborar incondicionalmente con la nueva ministra, para que pueda realizar una  labor sin los tropiezos  que matizaron la anterior gestión.

Y nuestra máxima aspiración es jamás volver a presenciar el espectáculo degradante de  tantos maestros en la puerta del Ministerio de Educación con consignas como: ”¡Qué felicidad, el ministro ya se va”!,  y otras más hirientes, que se las ganó un ministro por estar voceándoles a los maestros sus debilidades a través de los medios de comunicación, amenazando con rebajar sueldos y por no entender que no fallarle al presidente implicaba no defraudar a los estudiantes y docentes, actores  cuyas reacciones son inenarrables cuando sus derechos son lesionados de manera tan  burda. 

Haré como santo Tomás, ver para creer.

Que la ministra no asuma la actitud de  bajarles la autoestima a los docentes  y a los estudiantes, pues sabe que eso generara reacciones adversas a los propósitos que aspira lograr, aun en medio de las precariedades educativas, por todos conocidas.

Atentamente,

Lic. Teresa Gómez

Santo Domingo

El Nacional

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