Me estafaron
Señor director:
Tengo una curiosidad. ¿Qué diría el presidente de la República si yo le pido que me deje tomar dinero de su cuenta corriente para pagar el tratamiento de cáncer de mi abuelo? ¿Qué me diría la Asociación de Bancos o nuestros diputados si les digo que tomaré sus fondos para hacerle una casa a cada persona que conozco y que no tiene?
La negativa es segura.
El pasado 15 de marzo, la Cámara de Diputados aprobó con sospechosa urgencia el uso de los fondos de pensiones para invertirlos en viviendas para personas de escasos recursos. Esto puede tener varias lecturas. La primera es que en realidad nunca existieron los llamados fondos de pensiones y esto es otro impuesto, destinado a obras sociales. Pero para poder verlo de esta manera tendría el gobierno que eliminar el término fondo de pensiones y debió venderlo como impuesto desde sus inicios para que no representara una estafa.
También podemos verlo como una inversión que está haciendo el gobierno para obtener beneficios de estos recursos y capitalizarse, pero para esto tendría que invertirlo en un área donde haya un retorno real. Para lo que está destinado este dinero esto no sucederá, porque se trata de personas que no pueden pagar grandes sumas por encima del costo del producto vendido. El gobierno va a tener que subsidiar estas casas, por lo que no es cierto que este dinero generará ganancias.
El beneficio es político. Este tipo de acciones demagógicas y populistas las estamos viendo desde los inicios de la República. El presidente regalará casas a los pobres como manera de comprarles el voto, con la agravante de que lo hace con el dinero que los trabajadores estamos guardando.
Evidentemente, este dinero no les preocupa a los diputados, quienes han demostrado que ni siquiera representan un filtro de lo que envía el Poder Ejecutivo.
A los banqueros tampoco les preocupa. Ellos tienen su futuro respaldado por grandes fortunas. Los desamparados somos los que trabajamos para echar este país adelante.
No sé lo que piense usted, pero yo me siento estafado, insultado y robado, y me siento impotente ante el robo de los ahorros de mi pensión, porque, aunque puedo desquitarme en las urnas, para ese momento ya hace rato que esos cuartos están gastados.
Atentamente,
Anatoli Peralta
Santo Domingo

