Opinión

Cartas de los lectores

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Enfoque semanal

Señor director:

 El auge de la criminalidad es un hecho incontestable y yerran quienes afirman que se trata de acciones aisladas.

El delito es tan viejo como la humanidad y sus causas son diversas y complejas, por lo cual su combate nunca ha sido tarea fácil.

A medida que la tecnología avanza y se hace mas expedito el tráfico de bienes, servicios y personas, el crimen se hace mas sofisticado y surgen nuevas modalidades, como ocurre entre nosotros ahora mismo, que se mata por encargo, como acaba de ocurrir con el socio de una casa de cambio en el barrio  Mejoramiento Social en esta capital.

Un hombre joven ahorca a una menor embarazada y un magistrado de la Suprema Corte de Justicia y dos de sus hermanos, son atracados mientras se ejercitaban en el parque Mirador del Sur. Mientras un médico cayó asesinado a tiros mientas corría en los alrededores del Jardín Botánico y otro galeno fue muerto a  puñaladas en su residencia de Villa Mella.

Son realidades ante las cuales es inútil cerrar los ojos, sin dejar de consignar que la Policía Nacional hace ímprobos esfuerzos para enfrentar a los delincuentes, con más éxitos que fracasos, aun que a veces se cometen excesos lamentables, en los famosos intercambios de disparos que prácticamente nadie cree, y que ningún cuerpo del orden, llámese FBI, Scotland Yard, Sureté o como se llame, logra resolver el 90% de los casos que investiga.

Pero el combate a la delincuencia, una de cuyas fases mas peligrosas es hija directa del narcotráfico, obliga a que toda l sociedad se involucre.

Y si bien la persecución es fase obligatoria,   la prevención es  mas importante, aunque muchas veces la delincuencia es resultante  de la marginalidad y la pobreza que afectan a un vasto sector de nuestra población, con el agravante de que la sociedad de consumo incita a las personas a colocar el tener por encima de cualquier otra consideración, tiene que ver con el problema.

Puede ser que el Código Procesal Penal, con sus excesivas garantías a quienes violan la ley, así como jueces venales o timoratos, tengan que ver también con los índices de la criminalidad, pero no pretendamos dejar que las cosas se resuelvan por sí solas. Si cada ciudadano  no aporta su granito de arena en la búsqueda de una solución a este gravísimo mal social, las cosas irán de mal en peor.

Atentamente,

Julio César Jerez Whisky

Santo Domingo

El Nacional

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