Elecciones
Señor Director:
Nuevamente estamos en campaña. Mejor dicho, siempre lo estamos. Un proceso tortuoso que sacude al país por los cuatro costados. Un proceso institucionalizado, pero a su vez viciado por las malas prácticas que se generan. Otra vez nos encaminamos a observar a unos militantes de los diferentes partidos, que no se inmutan en demandar de manera coercitiva y descarada la entrega de: lo mío» ($). «Si no me resuelves, no estoy contigo» No te hacemos el trabajo».
Las campañas y las elecciones en este país, se han convertido en el más vil de los negocios: compra de conciencias, transfuguismo, corrupción, violencia, enfrentamientos, muertes, y otros males. Es una práctica indeseable, asqueante, irritante. El que no tiene recurso, que no aspire. No importa la honestidad, la capacidad y vocación de servicio y las buenas propuestas de un aspirante, lo que importa es el dinero, venga de donde venga.
Hagamos una supervisión a los candidatos en este proceso y un recorrido por los colegios electorales el 16 de mayo, y veremos como reparten dadivas a los infelices a cambio de ser favorecidos con el voto.
Y este pueblo, muerto del hambre y de necesidad, ya lo han acostumbrado a esta inequidad, malas prácticas, exclusión y pobreza de por vida, y espera con ansiedad esa infernal fecha cada cuatro años.
A todas estas aberraciones, es tiempo ya que el país tome conciencia y que demande del Estado, de sus onstituciones y líderes, el cumplimiento y el respeto de nuestra Constitución y sus leyes, las cuales son muy claras en la sostenibilidad de la dignidad humana, el respeto a los derechos fundamentales, al trabajo, a la protección efectiva. Deben impulsar y defender los medios que permitan a los dominicanos perfeccionarse igualitaria y equitativamente, basado en el progreso individual, dentro de un marco de libertad, de justicia social, compatibles con el orden institucional.
Y que la clase política de nuestro país: presente y ejecute propuestas viables por el desarrollo productivo, la capacitación y el fortalecimiento institucional, lo cual va a generar los cambios que espera y merece este pueblo. Y aprendan que la política es un instrumento eficaz en su aplicación para el desarrollo sostenible de un país y no la vía rápida para saquearlo y destruirlo.
Atentamente;
Carlos Manuel Ferreras
Santo Domingo

