Opinión

Cartas de los lectores

Cartas de los lectores

Reflexión y acción de fe

Señor director:

Semana Santa: Es un buen momento para pensar, meditar y reflexionar sobre el pasado, presente y el futuro de nuestra vida, de la familia, de nuestra sociedad. Es hora de renovar nuestra fe y esperanza que nos conduzca hacia el camino de la reconciliación de todos los dominicanos en la búsqueda de un porvenir mejor. Hay que superar las confrontaciones, la discordia en la familia dominicana, Dios es amor y nos dice en su palabra que El es el Principio y el Fin.

Es la fecha en que se celebra la muerte, crucifixión y resurrección del Señor Jesucristo, además, es propicia también para olvidar desavenencias y resquemores, y que todos, como hermanos cristianos, estamos a días de las elecciones y debemos dedicarnos a la meditación sana, para buscar soluciones viables en el campo de la vida política y económica de nuestra sociedad. La Cuaresma es la oportunidad de mirar a nuestras vidas, encontrar las zonas desérticas y crecer en las esperanzas de que el desierto pueda florecer.

La Cuaresma es tu tiempo con Dios y contigo mismo. Tiempo para desnudarte de tus afanes, de revisar tu vida, de adquirir el equilibrio, de rehabilitarte con fuerza y optimismo.  Aprovecha en estos momentos para pensar en el desarrollo espiritual de nuestro país.

La vida del materialismo consumista nos ha llevado a menospreciar los valores del Reino, a disociar la fe de la vida, a olvidar que el hombre no vive solo de pan sino también de la palabra de Dios. En el fondo es la lucha del “ser” sobre el  “tener”.

EL “tener” nos lleva a la insolidaridad que se niega a compartir, nos convierte en limosneros en lugar de ser promotores del reparto de bienes y desarrolladores de dones y carisma. Nos lleva a la frustración existencial ante las nuevas necesidades creadas artificialmente. El “tener” subordina los bienes al hombre. Nos lleva a la desintegración total de nuestra existencia.

El “ser” es fundamentarse en la acción de Dios que nos creó. Básicamente es vivir en amor. Acercarse al hermano para extenderle una mano en su necesidad. Es considerar al otro, no como objeto de explotación sino como parte del proyecto de Dios y ese proyecto será incompleto si no uno mi “ser” al “ser” de mi hermano como realidad inseparable de mi existencia.

 Atentamente,

  Amín Cruz

El Nacional

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