La seguridad ciudadana
Señor director:
En los últimos tiempos la seguridad se ha convertido en un tema fundamental de la agenda política del país; en términos prácticos los estudios sobre la seguridad ciudadana se fundan en dos perspectivas diferenciadas: una perspectiva normativa enfocada a definir situaciones ideales sobre lo que deberían ser la ciudadanía y el orden, y otra centrada en la creación, implementación y evaluación de políticas públicas destinadas a combatir los contextos de inseguridad y las causas de la violencia en el país.
La seguridad ciudadana parte de un enfoque preventivo que busca generar las condiciones personales de encontrarse libre de violencia o de amenaza de violencia. Una definición interesante es «el derecho de los integrantes de una sociedad de desenvolverse cotidianamente con el menor nivel posible de amenazas a su integridad personal, sus derechos y goce de sus bienes».
Ahora bien, uno de los puntos críticos de estos tópicos radica en la dificultad de obtener una definición holística de la violencia. Unas definiciones, son: el uso intencional de la fuerza o el poder físico, de hecho o como amenaza contra uno mismo, otra persona o un grupo o una comunidad, que cause o tenga posibilidades de causar lesiones, muerte, daños psicológicos, trastornos del desarrollo o privaciones, de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud; o el uso o amenaza de usabilidad de la fuerza física o psicológica con la intención de hacer daño de manera recurrente y como una forma de resolver los conflictos. Son definiciones conceptuales que debemos operacionalizarlas, pero de manera urgente.
Atentamente,
Dr. Rafael Bello Díaz
Icelso B. Cruz
Señor director:
El periodista Icelso Bienvenido Cruz cumplió sesenta años, está casi ciego y padece una enfermedad peligrosa. Una hija también está muy enferma. No tiene cómo satisfacer sus necesidades ni curar a su hija. Pero su nombre se perdió de la lista de pensiones que otorga el Poder Ejecutivo a periodistas. Entre los pensionados hay colegas que de saber el estado de Icelso Cruz, le habrían dado preferencia. Pero no lo sabían. Ni el Presidente Fernández tampoco. Ojalá haya tiempo para rectificar.
Atentamente,
Rafael Peralta Romero

