Las elecciones
Señor director:
En un momento, existió la percepción de que el candidato presidencial del Partido Revolucionario Dominicano Hipólito Mejía, ganaría las elecciones mucho a poco. Ahora, no hay alguien de quien se pueda decir que gana mucho a poco, pero Danilo Medina luce con más probabilidades.
Hipólito Mejía y el PRD se han negado a sintonizarse con este pueblo, que desea un cambio definitivo en los destinos del país. La desigualdad social que cada día aumenta en la República Dominicana, especialmente en la juventud, y eso no es deseable.
El doctor José Francisco Pena Gómez , con apenas 30 años fue secretario general del PRD, y eran jóvenes sus principales dirigentes hace cuatro décadas, lo que prueba que la juventud también puede. Hoy se habla de abuelos de la política, y parece que Hipólito Mejía no solo es uno de ellos sino que se rodea de ellos.
Saber interpretar la historia es vital en todo político, pero parece que Hipólito Mejía y el PRD han hecho de los fundamentos de esta ciencia algo así como letra muerta.
De José Francisco Gómez se dijo todo aquello que pudiera hacerle daño políticamente. Y parece que Hipólito Mejía y Miguel Vargas olvidaron eso.
Por eso, Miguel Vargas no se integra a la campaña y el candidato Mejía siempre mete la pata. Recientemente expresó que no pagaría la deuda dolosa, violando el principio de la continuidad de Estado. ¿Por qué no permaneció callado?
La crisis de Jacobo Majluta y Pena Gómez, en 1986, permitió el regreso de Joaquín Balaguer. Hoy le pueden hacer el mismo servicio los actuales dirigentes a Leonel Fernández y Danilo Medina.
Es por tales motivos que le hacemos un llamado al partido blanco para que no sigan cometiendo errores en lo poco queda de campaña, ya que tienen el compromiso de afirmar sus aportes a la democracia. ¿Por qué no lo hacen? ¿Por qué no se plantean enriquecer el debate político y la discusión electoral?
El PRD debe transitar con dignidad y con mucha cautela el trecho que falta hasta el 20 de mayo, y hacer un proyecto de permanencia. Si no lo hace, se hundirá como partido.
Atentamente,
Arístides Santos

