Comenta editorial
Señor director:
Aunque estoy en Estados Unidos dandole término a mi doctorado, me dirijo a usted para reccionar ante el editorial del domingo 6 de junio sobre la desconfianza de los jueces en la República Dominicana.
Usted recuerda que me reuní con usted para mostrarle una carta que yo le enviaba al presidente de la Suprema Corte de Justicia, Jorge Subero Isa.
Me alegra que, en el sondeo, El Nacional confirmara lo expresado por mí en esa carta.
Fruto de la injusta y politiquera acusación instrumentada por los lacayos, lavasacos y turiferarios de Leonel Fernández, pude constatar el nivel de corrupcion y podredumbre que existe en el Poder Judicial.
Oigo a los que viven fuera de la cotidianidad de quienes sufren la conducta desviada de muchos jueces, que el sistema judicial se ha modernizado. Eso es verdad. Tienen un mejor edificio y ganan más dinero de los bolsillos de quienes ellos mismos aplastan con sentencias injustas. Lo demás lo sabemos. En la mayoria de nuestros nuestros tribunales se negocia con los acusados o condenados como en un mercado cualquiera. De eso no solo estoy seguro, fui victima de esa diabólica práctica.
La opinión de más del 93% de los lectores de El Nacional no es nada nuevo, nuevo es que un prestigioso periódico lo publicara, pues la mayoría de los medios, por miedo a los jueces no publican esto.
Si usted quiere probar hagan un sondeo sobre el Ministerio Publico y verá que la gente opina igual. A diferencia de lo que existió en el gobierno de Hipólito Mejía, el Ministerio Público está controlado y comprado por el Poder Ejecutivo. Esa es la triste realidad pero debemos aceptarlo con humildad y con suficiente coraje.
En la carta que le envié al presidente de la Suprema, hice criticas contundentes, pues es una pena que los jueces actúen y condenen simplemente porque al Ministerio Publico se le ocurriera decir mentiras que nunca lograba probar. El Poder Judicial está plagado de cínicos y payasos. Pero es el poder político en primera línea el que le da la pauta a ese cinsmo.
Como se lo exprese en aquella carta dorigida al Doctor Subero: «Si yo hubiese sido hijo de un Vice-presidente de la Suprema o tuviera vinculos de alguna especie con el Verdugo o Fuhrer dominicano, estoy absolutamente seguro que mi suerte hubiese sido otra».
Atentamente,
Antonio Reynoso (Toño)
Estados Unidos

