Opinión

Cartas de los lectores

Cartas de los lectores

El presidente de la Suprema Corte de Justicia Dr. Jorge Subero Isa, ha vuelto a señalar que la creación de una Sala Constitucional crearía un clima de inseguridad jurídica, olvidando que tal espacio conocería asuntos tan fundamentales como son las  violaciones a los derechos de los ciudadanos y las libertades públicas.

La actual Suprema Corte de Justicia está dividida en tres cámara: una Cámara Penal, una Civil y Comercial y una de Tierra, Laboral y Contenciosa. De modo, pues,  que una sala constitucional podría ser una continuación de la división del más alto tribunal del país, pero con jueces designados únicamente para conocer de las acciones constitucionales.

La Suprema actuaría como corte de casación y en los casos que limitativamente señala la ley, disminuyendo así el cúmulo de trabajo que tienen sus  magistrados que no volverían sentar el mal precedente que se registró con el caso de la Sun Land que concluyó con un fallo fruto de presiones políticas.

Nos identificamos con el criterio del jurista francés Robert Badiner en el sentido de que debe existir una jurisdicción constitucional especializada que sea la única calificada para establecer las jurisprudencias y que haga que los principios fundamentales de los derechos y las libertades públicas sean protegidas de los riesgos del poder de turno. 

Badiner, quien fue ministro de Justicia y presidente del Consejo Constitucional francés, resaltó la importancia del Modelo Constitucional de ese país y enumeró los aportes jurisprudenciales que protegen de manera eficaz los derechos inherentes a la persona  humana.

Se descarta que una sala o corte constitucional despojaría a la Suprema Corte de sus funciones, ya que sigue siendo, como hemos dicho precedentemente, un tribunal de casación y el más alto  tribunal en la jurisdicción contenciosa- administrativa.

 Hay que valorar el esfuerzo que hace la recién creada Academia del Derecho que surgió con la intención de frenar las mutilaciones periódicas que se hacen a la legislación dominicana, como es el caso del nuevo Código Procesal Penal, de gran influencia anglosajona.

Francia es la cuna de nuestro derecho que debe ser preservado porque cada vez que se introducen modificaciones a nuestros códigos, los abogados tienen que realizar un proceso de reingeniería a fin de sepultar numerosos principios y criterios jurídicos.En el congreso hay tres proyectos de Código Procesal Civil, Penal y de Familia que son innecesarios para incorporarlos a nuestra legislación  debido a que las actuales normativas realizan tal función.

 

Atentamente,

Dr. Hugo A. Isalguez

Santo Domingo

El Nacional

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