Reinaldo Pared
Señor director:
De fino olfato político, pragmático, excelente estratega, y enérgico cuando las circunstancias lo demandan, Reinaldo Pared Pérez, actualmente presidente del Senado de la República, está situado hoy en el relevo sucesoral dentro del Partido de la Liberación Dominicana, PLD, pero no se desespera.
Durante su gestión como secretario general del Partido de la Liberación Dominicana, la organización morada ha ganado cinco elecciones, y él ha sido electo en dos ocasiones como senador del Distrito Nacional, lo que demuestra que es un dirigente político exitoso, con mucha suerte y raíces sociales.
La sagacidad y astucia de Reinaldo Pared Pérez a lo interno del partido oficial, le han permitido mantener magníficas relaciones con Leonel Fernández y con el presidente de turno, licenciado Danilo Medina, en momentos en que estos dos importantes líderes tenían serias diferencias.
Se trata de una condición o virtud, la de Reinaldo, poco común en el liderazgo nacional, y esto refleja su visión y capacidad y su enorme visión política.
El licenciado Pared Pérez ha exhibido mucha paciencia en cuanto a definir sus aspiraciones presidenciales, quizás esperando la coyuntura ideal, que tarde o temprano llegará, lo que demuestra que no es un dirigente aventurero y que, por consiguiente, sabe manejar sus legítimas ambiciones.
La carrera de Reinaldo se ha desarrollado paso a paso: dos veces regidor del Ayuntamiento del Distrito Nacional, diputado y senador en varias oportunidades, presidente del Senado en períodos consecutivos e igualmente secretario general del PLD.
No hay duda de que estamos en presencia de un dirigente político con todo el perfil para ser candidato presidencial por el Partido de la Liberación Dominicana, pero, sin embargo, no se desespera y de manera paciente y seguro espera su tiempo.
Atentamente,
Miguel Pineda López.
Santo Domingo.
Los hospitales
Señor director:
Hace poco, un médico renunció de un reconocido hospital diciendo que los hospitales, lejos de resolver problemas, los agravan.
Y tiene razón, aunque esto no significa que alguien no haya conseguido salud en alguno de esos centros. Sucede que no se puede seguir pensando que la gente tiene que aceptar lo que se le sirve y no protestar por ello. Aquí se gasta mucho dinero en viáticos y en espectáculos muchas veces muy feos, y, sin embargo, los hospitales tienen muchas precariedades. Es una verdad como un templo.
Atentamente,
Leovigildo Santos.
Santo Domingo.

