Despolitizar la Educación
Señor director:
Se habla mucho de foros y cumbres por la excelencia de la educación en nuestro país, pero de nada serviría si no se despolitiza el sistema de enseñanza.
Para mejorar, se necesita que los docentes no estén aparcelados.
Y ocurre que, en cualquier plantel docente público, los docentes están aparcelados por bandería política y, en un grupo aparte, aunque no siempre con la conciencia de que forman un grupo, se encuentran los sin partido.
En la escuela Haití, por ejemplo, cuando hay actividad del Partido de la Liberación Dominicana o de la Asociación Dominicana de Profesores, ADP, los maestros de esa corriente despachan a los alumnos y se van, mientras que los de otras banderas políticas y los apartidistas se ponen de brazos caídos, salvo escasas excepciones.
Está el caso de la escuela Narciso González, del sector El Tamarindo en los Alcarrizos, y el de Escuelas Unidas 27 de Febrero, del barrio del mismo nombre, en el Distrito Nacional. En esos planteles los procesos educativos se desarrollan en condiciones indignas, mientras en el liceo Las Américas, de Manoguayabo el caos es quien manda.
La despolitización del sistema es el único camino para hacer cambiar de actitud a quienes nunca se han apropiado de los cambios establecidos en los Planes Decenales y Estratégicos del pasado reciente ni del presente.
Por otro lado, había y hay en el sistema en este momento directores de distrito y de planteles que no califican ni ética, ni moral ni académicamente. Esto se manifiesta en que muchos de ellos son reyes y reinas de la vulgaridad, pues tienen un lenguaje soez.
Para mejorar, la Secretaría de Educación tiene que dejar de acoger y posicionar allí a ex directores de escuelas y liceos que no tendrían fuerza física de moral para mover los voluminosos expedientes en su contra. Varios de ellos, allá están, con pase de honorables. Igual ocurre con funcionarios distritales que no dan la talla y allá van a parar. Conocemos una que ha sido trasladada varias veces, de distintos distritos escolares y allá está, presumiendo de capaz y de buena hembra frente a los que hacen creer que no conocen de su mal comportamiento.
Atentamente,
Lic. Santiago Martínez
Santo Domingo

