¿Triunfaron?
Señor director:
El Partido de la Liberación Dominicana gastó cientos de millones en la campaña electoral. Si algunos quieren presentar esto como malo, yo lo presento como bueno, porque muchos dominicanos así se buscaron la vida.
El PLD movilizó al presidente de la República. Si otro no tenía el privilegio de tener en sus filas a tan alto funcionario, nada tiene que reclamar.
Ha hecho, sin embargo, un gran aporte a la sociedad, al país y a la gente que quiere ganarse la vida de manera honrada, porque tiene mayoría en el Senado y legislará contra el desamparo.
La niñez desvalida, los envejecientes y las mujeres sinmarido, tienen un aliado en el Congreso, o, mejor dicho, tienen como aliados a todos los legisladores.
Ya los muchachos no se verán en la necesidad de abandonar los estudios para irse a la ciudad en busca de trabajo en casas de familias y en pequeños negocios.
El Partido de la Liberación Dominicana consiguió, gracias a la magia del poder, casi todos los legisladores, senadores y diputados; pero, a pesar de la utilidad de los recursos públicos y las acciones a favor de las candidaturas congresuales y municipales, no ha intentado doblegar al principal partido mayoritario de la oposición que es el PRD, ni ha intentado hacerle daño al Partido Reformista Social Cristiano.
Ahora los dirigentes del PRD le dicen a su gente que ganaron, y que tienen un paquete de votos, pero no pueden mostrarles los resultados en cuotas de poder. No puede mostrarles que han conseguido senadores y diputados. Han conseguido varios síndicos, pero siguen divididos. ¿A quién le quieren echar la culpa?
Atentamente,
Kilvio Herrera
Periodista
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La diáspora
Señor director:
Muchos intentos se han hecho de organizar la diáspora, pero yo entiendo que, para los dominicanos en el exterior, el mejor estímulo ha de ser organizar áreas de inversión y colaboración.
Algunas áreas de la economía, deben reservarse a ellos y organizar foros para distribuir responsabilidades y para hacer visible la colaboración que ellos prestarían.
Los dominicanos aman a los suyos.
Atentamente,
Nidia Carmona
Santo Domingo

