La confianza
Señor director:
La colocación de mil millones de dólares en el mercado internacional, es, ciertamente, como dijera el presidente Danilo Medina en la inauguración de un call center, una irrefutable prueba de confianza de los inversionistas extranjeros a favor del país.
Danilo Medina, con su estilo transparente, austero, prudente y sencillo, ha enviado señales positivas y convincentes a los agentes económicos nacionales y extranjeros, y ahí están los resultados: en un período corto de su mandato de 4 años, lo que augura una buena perspectiva para el futuro económico de República Dominicana.
La colocación de mil millones en bonos de deuda se hizo a la tasa más baja en la historia del país, lo que refleja de manera inequívoca que, a nivel de los mercados de bonos y valores, el crédito dominicano es atractivo y confiable. En ese sentido, el Ministerio de Hacienda, dirigido por un funcionario serio y competente, que es el licenciado Simón Lizardo, ha realizado una labor encomiable.
Frecuentemente, el presidente Danilo Medina Sánchez participa en la realización de proyectos multimillonarios de inversionistas trasnacionales, que incluye el consolidado sector turístico nacional, el crecimiento y rehabilitación de las zonas francas, entes generadores de muchos empleos, que, a pesar de la crisis económica mundial, mantienen un dinamismo que ha servido de compensación para contrarrestar esa misma crisis.
Definitivamente, Danilo Medina inspira confianza, tiene buena fe y es sincero. Por ello, la población dominicana, en su mayoría, sigue aprobando su gestión por encima de las deficiencias y debilidades propias de nuestro sistema.
La instalación de una zona franca call center en Villa Juana, que generará mil puestos de trabajo, y la misma colocación de los mencionados bonos soberanos, son dos hechos que constituyen una demostración de confianza y seguridad de parte de los inversionistas foráneos en el gobierno que preside Danilo Medina, en un país cuyo desarrollo depende en gran medida de la inversión extranjera.
Atentamente,
Miguel Pineda López.
Santo Domingo.

