Opinión

Cartas de los lectores

Cartas de los lectores

Señor director:
De oposiciones al libre albedrío de la mujer, está poblada la historia y la cultura dominicana, y de otros países. La literatura como trasunto de la realidad, nos presenta  situaciones que  ofrecen suficiente argumentación. Veamos:

1- Cesar Nicolás Penson, escritor dominicano del siglo pasado, escribió la obra “ Cosas Añejas”, y en ella incorporó  el episodio” Drama Horrendo” basado en el embarazo de una muchacha antes de llegar al matrimonio. Como el novio no asumió su responsabilidad, el padre, para “salvar su honor y el de la familia,” una vez completado el tiempo para el el parto, buscó compulsivamente a una partera, y cuando fue  extraída la criatura,  revestido de su autoridad paterna, la arrojó a las aguas del mar.

2- Federico Andahazi, novelista argentino, en su novela “La Ciudad de los herejes”, presenta una situación en la que una joven queda embarazada del hombre que amaba. Cuando accidentalmente lo supo su padre, éste sufrió una gran decepción, pues ya la tenía comprometida con otro señor, que, al decir de la muchacha, podía ser su abuelo. El padre de la joven no vaciló en amarrarla, y llevarla a rastra a un lugar para que le practicaran un aborto, y esto lo hizo con el crucifijo en la mano e invocando el nombre de Dios y finalmente dándole las gracias. Ella quería salvar su embarazo, pero ¿podía decidir?  

Y eéa ha sido la historia: suplantar la voluntad de la mujer, menospreciar sus intereses. Todas estas posiciones conservadoras que no ponderan otros argumentos que no sean los propios, está diciendo que las mujeres no pueden o no tienen derecho a decidir  sobre un asunto donde solo ellas son sujetos activos. Es tan fundamental el control del cuerpo y la decisión de la mujer sobre el mismo, que esta vez se han unido los intereses políticos y los religiosos para hacer consenso  en la oposición contra lo que va a ser perjudicial para no pocas mujeres. 

Es alentador saber que hubo congresistas que no se dejaron amedrentar por los razonamientos y amenazas de los altos mandos de la iglesia católica, ni de sus propios partidos.

A ellos y a ellas les felicitamos, y al mismo tiempo les deseamos que perseveren en esa posición,  a la vez que exhortamos a los y las demás  a asambleístas a razonar y repensar su posición.

 

Atentamente,

Melania Emeterio Rondón

Santiago

El Nacional

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