La violencia
Señor director:
Como dijo alguien en una columna, aquí la violencia es sin parangón, y a pesar de que ni en nuestra casa estamos seguros, si no tenemos nada que hacer en las calles, lo recomendable es quedarnos en ésta, pues son menores las probabilidades de que un demonio nos desgracie la vida o nos despache al más allá.
Los feminicidios constituyen uno de los fenómenos más preocupantes. Se ha convertido en una especie de pandemia. Hace dos semanas se registró un caso sin precedentes, hubo en un solo día tres reportes de feminicidios.
Esto genera luto. Hay muchos niños y niñas huérfanos, porque un hombre machista, posesivo y quién sabe con cuántas otras manías más, decidió poner fin a su propia vida y llevarse consigo a la madre de sus hijos, quien durante largo tiempo fue su pareja.
En muchos casos, y esto crea mayor desconsuelo, los asesinatos ocurren porque las autoridades no hacen caso a las denuncias de las mujeres. Se querellan y comoquiera las matan. La falta de valores y el machismo, hacen que muchos machos piensen que hay que quererlos en forma obligatoria y convivir con ellos aunque la otra parte no lo desee.
El Ministerio Público, el Despacho de la Primera Dama, el Ministerio de la Mujer, el Ministerio de Educación y el Ministerio de Salud Pública, anuncian acciones coordinadas, pero uno espera que arranquen en un momento y que sean efectivas, lo que no se acaba de ver.
Muchos civiles y militares no califican para portar armas de fuego, y nadie se lo impide. Y con esas armas hacen mucho daño. Las usan a su voluntad y no hay quien le impida hacerlo en contra de su compañera sentimental, o quizás excompañera.
Cuando se dice que las autoridades van a asumir esto como un problema de salud pública, uno se siente animado, pero, de momento, ocurren los asesinatos y vienen las denuncias que revelan que ha habido desamparo.
Es triste ese caso, y hace más grave la tragedia. Es como si uno estuviera en un lugar que no es selva por la abundancia de productos de la naturaleza, pero sí lo es por el comportamiento de quienes quisieron nacer leones.
Atentamente,
Lic. Santa Perdomo
Santo Domingo

